miércoles, 26 de julio de 2017

“Rojo-03: El Mar Para Nosotros. Para Nosotros, El Mar″ (y 2).

- "Tenemos estos dos lienzos montados en bastidor...; ¿por qué no pintarlos juntos?".
- "¡Hey, qué buena idea! ¡Venga, vamos!".


La obra "Rojo-03" finalizada

Y así fue el nacimiento de estos dos cuadros dedicados al mar ("el Mar, la Mar...", como escribió don Rafael Alberti) y de cómo lo vemos mi mujer, Rocío, y yo.

Se puede afirmar, simple y llanamente, de que se trata de un ejercicio de pura diversión, hedonista, de libertad creativa, de amor y de complicidad a partes iguales. Y, en definitiva, una obra muy, MUY personal, sin duda.


"Rojo-03" (detalle)

Como hago siempre por aquí, voy a explicar el proceso creativo, que fue largo (ha durado casi un par de años), ya que esta pintura está compuesta de un sin fin de capas y diferentes sesiones de secado. Los cuadros han estado ahí, contra la pared, descansando, o un tiempo sobre una mesa, y cuando nos apetecía, pintábamos, pegábamos, salpicábamos o lo que nos encartara en un momento dado. Ya sabéis los que me leéis por aquí que me apasiona la Geología y que, por tanto, me gustan los cuadros "geológicos": es decir, esas obras que requieren mucho tiempo, paciencia, reflexión (que van a contracorriente de lo inmediato y de las prisas tontas que imperan en el mundo contemporáneo de hoy día), que tengan mucha textura rocosa, relieves, sedimentos, que se puedan tocar y contemplar al igual que un pedazo de roca compuesta de varios minerales. 

El cuadro, en definitiva, es casi más una escultura que una pintura.


Así empezó todo...

Primero, la imprimación de la tela, que, si no recuerdo mal, fueron dos o tres capas de gesso. Después, se me ocurrió añadir encima troqueles de cartón de los que vienen dentro de las cajas de los juegos de mesa (los cuales nos encantan y disfrutamos mucho sobre todo los fines de semana; sí, sí... estamos hechos unos frikis de cuidado...). Aunque ya advierto desde ahora que no voy a explicar demasiado sobre los numerosos símbolos que aparecen en esta obra (muchos forman parte de la intimidad de mi mujer y yo y, por tanto, sólo nosotros sabemos qué significan), digamos que toda la estructura que forman estos troqueles representan la civilización, el orden, las normas, la ciudad, los edificios, la contaminación, la política, el dinero, la burocracia, y, en definitiva, todo lo artificial construido por el ser humano que cada vez detesto más. Esta decisión de carácter formal fue premeditada, ya que deseaba que el final de la historia tuviera un significado concreto, un final feliz y que, al concluir, esas estructuras rígidas y estáticas  fueran vencidas por la Naturaleza y su permanente movimiento, inundadas por el mar. Era una manera de obligarnos a que el mar y su ola de elementos prevaleciera, imponiéndose pero sin destruir y lograr que todo llegara a ser armonioso y natural. Ya que no se consigue en el mundo real, al menos que sí se logre en el mundo imaginario.


El cielo, la arena, el agua y el fondo marino


El segundo paso era diferenciar entre arena, cielo del atardecer, agua y fondo marino. Y, como podéis ver en la fotografía de arriba, ahí están las cuatro zonas que os comento.


Primeros brochazos de color y elementos iniciales


El tercer paso fue el camino hacia la representación de nuestro universo personal del mar. Como podéis comprobar, es evidente que no queríamos hacer la típica marina, lo cual nos resultaba artificial, arcaico, manido, aburrido, estereotipado y absurdo. Y, ¡ojo!, escribo ésto con todo mi respeto a los grandes clásicos de la pintura como, por ejemplo, William Turner, para mí, el mejor pintor sobre temática marina que conozco. Sus obras son fascinantes y ya he dicho alguna vez que me puedo pasar horas y horas contemplando tan sólo uno de sus muchos cuadros porque realmente Turner supo plasmar de manera impresionante la luz y el mar, no de una manera hiperrealista, sino más bien espiritual e introspectiva (que, bajo mi punto de vista, es muchísimo más difícil: es decir, crear una imagen hiperrealista se puede conseguir con tiempo, trabajo y te aseguras que a todo el mundo le va a gustar y comprender; en cambio, lograr una imagen espiritual y abstracta es cuestión exclusiva de sensibilidad y eso, se tiene o no se tiene, no se aprende en una academia el gozar de una mirada de niño limpia y sin prejuicios).


Añadiendo una de tantas capas...

El caso es que desde el principio queríamos una representación física propia de lo que para nosotros es el mar. Nuestra pretensión fue reflejar su energía y, al mismo tiempo, la relajación, la diversión, la evasión y la tranquilidad que nos proporciona contemplarlo, ya esté en calma total o con un bravo poniente de olas gigantes. Nosotros lo disfrutamos igual. 

Y como dos niños nos lanzamos riendo con nuestros pinceles y espátulas a pintar el viento que mueve el mar, la luz del Sol y sus incontables brillos reflejados en el agua, el amor que ayuda a disfrutar de las pequeñas cosas, la espuma omnipresente que lo arrastra todo, lo bueno y lo malo; las olas infinitas, el sabor de la sal, la arena, el color característico del Mediterráneo que todos los que hemos nacido en su orilla reconocemos porque lo llevamos dentro. Dar rienda suelta a nuestra improvisación; transmitir la sensación real de libertad al navegar en un barquito de remos, como tantas veces hemos hecho al recorrer de cabo a rabo los Acantilados de Maro temprano por la mañana, sorprendiéndonos por un grupo de cabras montesas casi a pie de playa, o una  pareja de delfines nadando al unísono, o una masa enorme de terroríficas medusas que nos rodeaban, o buceando dentro de un banco de peces inmenso moviéndose hacia la misma dirección, o nadar al lado de dos mantarrayas en Cala Amarilla, ¡qué dicen que da buena suerte!...; todos ellos espectáculos naturales, aventuras que nos provocaron una emoción muy difícil de describir con palabras. Y todo ello sin perder el sentido del humor (el cual es vital), sin perder el disfrute infantil del juego, el goce de desnudarnos en la playa y crear juntos un lenguaje propio para representar a nuestro aire y con nuestros símbolos lo que para nosotros significa vivir al lado del mar. 

Y ahí podéis ver el resultado final, del cual estamos muy contentos.


Las dos ventanas al mar


Estamos satisfechos porque ahora nuestro cuarto es "una habitación con vistas": son como un par de ventanas de ochenta por ochenta centímetros que dan al mar. A nuestro mar.


"Rojo-03" (detalle)


Como digo, el par de cuadros está formado por infinidad de capas, signos y símbolos que componen un ideograma que no voy a desvelar aquí


"Rojo-03" (detalle)


En cuanto a materiales utilizados, ahí va la lista:

1- acrílico (básicamente);
2- óleo (en las capas finales, principalmente);
3- acuarelas (como no podía ser de otro modo; el agua está presente de todas las maneras posibles...).
4- collage con recortes de fotografías varias;
5- gouaché;
6- arena de playa;
7- recortes del parking de La Playa de los Genoveses
8- pan de oro;
9- sal marina;
10- corazones de cristal de varios colores;
11- caracolas y conchas comunes de Benagalbón que conservaba en una caja olvidada desde hace veinte años
12- polvo de mármol
13- pigmentos naturales;
14- látex;
15- calcomanías
16- pequeños cristales de Swarovski de un bolígrafo roto;
17- láminas finas de carborundum;
18- talco;
19- cuarzo azul
20- trocitos de plástico de una alfombra de baño
21- varios troqueles de cartón;
22- papel (de diversas clases);
23- y barniz ("glossy", por supuesto: los cuadros deben parecer que están permanentemente húmedos).

Y creo que no me olvido de nada... Aunque seguro que sí.

Y ya está, nada más.


"Rojo-03" (detalle)


La obra está firmada por nosotros, pero hay que buscar las rúbricas sumergidas entre todo este mar de elementos que os he descrito... Como en un juego de "¿Dónde Está Wally?", hay que bucear y encontrarlas.


"Rojo-03" (detalle)

En definitiva, una mar fresquito, lleno de improvisación y vida: estrellas de mar, peces, caracolas, olas, el Sol, un cangrejo, una sardina, la arena, el cielo, espuma, dos grandes cetáceos azules que se miran queriendo besarse, gotas de agua que brillan... 

...

Sí, pero... ¿Qué hace un elefante ahí...? ¿Qué significa?

¿ . . . ?

¡Aaahhhh…! Lo dicho. Es nuestro secreto y ahí está. Como tantos otros "secretos de un matrimonio", que diría Bergman... Aunque tampoco es para tanto... jejejee... No penséis cosas raras...  :-)

¡Saludos a todos y espero que os guste!

miércoles, 12 de julio de 2017

“Rojo-03: El Mar Para Nosotros. Para Nosotros, El Mar″ (1).



“Rojo-03: El Mar Para Nosotros. Para Nosotros, El Mar″.


"Rojo-03: El Mar Para Nosotros. Para Nosotros, El Mar" (técnica mixta sobre lienzo. 160x80 cms.).

Son dos cuadros coloridos, luminosos y muy especiales para mí, ya que están realizados a cuatro manos por mi mujer, Rocío, y por un servidor. Más adelante, explicaré más detalles sobre ellos aquí mismo...

Y, bueno, ya que estamos y como utilizo este blog como una especie de diario para registrar y compartir sólo las cosas bonitas de la vida (es decir, el Amor, la Música, la Pintura, el Cine, el Humor...), ahí va un poema que escuché ayer tarde en RNE y que me gustó mucho, cuyo autor es Jesús (de Zaragoza; no es un poeta conocido... aunque, por desgracia, ¡¿qué poeta es conocido hoy día...?!) y dice así:


"Te quiero
en los rigores
de un Febrero.

Te quiero
en los museos
Vaticanos.

Y quiero,
tercamente,
con mis manos,
tañirte el corazón.

¡Tanto te quiero!

Te quiero
en el motín
de un aguacero.

Te quiero
en el sonido
de los pianos.

Y quiero,
ciertamente,
con mis manos
trabarte a mi ilusión.

¡Tanto te quiero!

Te quiero
en el latín
de los romanos.

Te quiero
en un canal
por Tintoretto.

Te quiero
en la derrota
de un velero.

Y quiero,
mansamente,
con mis manos,
sembrar toda mi alma
en un soneto
que diga exactamente
que te quiero".



Para Rocío, mi ángel, mi musa, mi bichillo, mi mujer, mi Sol.

domingo, 28 de mayo de 2017

Estudio de formas cristalinas de minerales

Una imagen de fondo que estoy utilizando en las redes sociales, que consiste en unos bocetos preliminares de una serie de formas cristalinas características de algunos minerales que estoy estudiando:


De izquierda a derecha: diamante, berilo, calcopirita, espinela, cinabrio, marcasita, demantoide y espesartina.

Pronto, más noticias...

¡Saludos!

Mi nuevo avatar y otros minerales

Pues ahí va mi nuevo avatar:



Como mi pseudónimo es "rojocuarzo" pues... ahí va eso. Lo estoy utilizando en redes sociales y demás.

Esta basado en uno de los proyectos en los que estoy trabajando actualmente. A ver si me prodigo más por aquí y voy publicando más cositas  ;-)

¡Saludos a todos y muchas gracias por leerme!

jueves, 20 de abril de 2017

"De Tripas y Corazón": un cómic de Pozla (Rémi Zaarour).

Mi mujer, Rocío, me ha regalado recientemente un extraordinario cómic titulado "De Tripas y Corazón" (es del año 2015, pero la editorial Dibbuks lo ha editado aquí en marzo de 2017. Su título original es "Carnet de santé foireuse"), de un autor hasta ahora desconocido para mí llamado Pozla (al parecer es el pseudónimo artístico del dibujante franco-libanés Rémi Zaarour) y ni que decir tiene que esta obra me ha sorprendido y emocionado inmensamente. ¡Muchas gracias por el regalo, tesoro!  ;-)



Portada del cómic.


Contraportada.


Parte interna de la portada: compruebo que Pozla es diez años más joven que yo.

En la página oficial de la editorial (http://www.dibbuks.es/es/blog/premio-especial-del-jurado-del-festival-de-angoul%C3%AAme-para-pozla ) se señala que "Pozla tiene la enfermedad de Crohn y, después de años y años sin conseguir expresarse sobre su dolencia, entrega un libro lleno de humor y sin tabúes a la vez que un testimonio de sus momentos más difíciles pasados en el hospital, en familia o en el trabajo, dejando sus emociones guiar su plumilla...".

NOTA: por si alguien no lo sabe, la enfermedad de Crohn es una E.I.I. (Enfermedad Inflamatoria Intestinal) de causas desconocidas (hay muchas teorías, eso sí: que si la gran contaminación de las ciudades, el estrés, etcétera...; pero, que yo sepa, ninguna probada aún...), que ahora mismo no tiene cura, que no es contagiosa (¡tranquilos!), que se debe a una reacción anómala del sistema inmunitario, que evoluciona por períodos de brotes y remisiones y, en definitiva, que es jodida de cojones (con perdón), sobre todo cuando sufres un brote, porque es extremadamente doloroso y muy incapacitante (tanto física como psicológicamente).


Sensación de abatimiento, muy típica de esta enfermedad.

Este cómic es magnífico y me identifico con el protagonista al ciento por ciento, ya que mi primera operación quirúrgica (llevo ya dos) en el año 2007 fue un desastre, con una laparoscopia que desembocó en una peritonitis que hubo que arreglar de aquella manera, seguida de una neumonía que casi me envía al otro barrio. El autor fue un cirujano de cuyo nombre no quiero acordarme (haré como Pozla: lo llamaré Dr. JL). 

Mi historia clínica y personal es casi idéntica a la de Pozla e imagino que muy similar al resto de "agraciados" de esta singular enfermedad con nombre del dios de Conan (no se escribe igual, ya lo se, pero el sonido es el mismo). Yo mismo, hace unos años, planifiqué un cómic autobiográfico similar a este (tengo algunos bocetos por ahí guardados que no me atrevo a enseñar a nadie...), fue una necesidad de contar mis peripecias más que otra cosa pero, finalmente, no lo conseguí. Me pareció algo imposible de lograr. A los que sufrimos esta enfermedad nos cuesta las cosas un huevo y parte de otro (con perdón), tareas fáciles y sin complicaciones muchas veces nos resultan inalcanzables (sobre todo cuando sufres un brote). Así que desde este humilde blog sólo puedo darle las gracias y la enhorabuena a Pozla (Rémi Zaarour) por esta maravilla del Noveno Arte, por haber conseguido reunir el valor y las fuerzas necesarias, por haber conseguido culminar con éxito "su montaña Everest" y compartirlo con todos nosotros:


Admiro a Pozla porque ha conseguido acabar una obra artística redonda y magistral sobre un tema harto difícil.

¡Ojalá hubiera existido este cómic allá por el año 1989! ¡Ojalá los médicos me hubieran detectado la enfermedad a tiempo y haberla tratado antes! Pero, por desgracia, no fue así. Porque el Crohn ha sido y es una enorme montaña escarpada de nueve mil metros de altura que he tenido que subir y bajar para conseguir muchas cosas (y otras muchas que no pude por su culpa...). Dos operaciones quirúrgicas llevo ya; sesenta centímetros menos de intestino delgado; los ánimos como una montaña rusa... Afortunadamente, hoy día sigo un tratamiento y parece que funciona, ya que lo mejor es que no tengo ese dolor que te dobla por la mitad y esos espantosos ruidos de ultratumba... Y, sobre todo, gracias a la ayuda y apoyo de la gente maravillosa que me rodea: mi mujer, Rocío, mis padres, mi hermana Vicky, demás familiares y amigos y, especialmente, al magistral cirujano Dr. César Ramírez Plaza (un fenómeno y un auténtico artista del bisturí: fue él quien me operó la segunda vez, en el año 2015, y todo salió como la seda) y al magnífico especialista en la materia del Hospital de Carlos Haya, Dr. Raúl Olmedo, el cual me está haciendo un seguimiento del tratamiento médico que sigo y está funcionando fenomenal. Así que estoy muy tranquilo porque se que estoy en muy buenas manos: son dos grandes profesionales de la Medicina y, lo que es más importante, muy buenas personas, cercanos y muy accesibles.


Uno de los síntomas físicos más terroríficos, explicado perfectamente por Pozla.

En fin, que hay muchas cosas que cuesta un mundo asumir y llevar hacia adelante. Lo dicho: es una montaña enorme, inmensa. Todos luchamos en la vida por pasarla lo más dignamente posible y hay obstáculos que la dificultan muchísimo más. Ahora mismo, mi "alien" (señalar como curiosidad que el guionista de la película "Alien, el Octavo Pasajero", el brillante escritor Dan O´Bannon, también sufría la enfermedad de Crohn...) me está dando una tregua. Pero uno muchas veces tiene la sensación de vivir constantemente con una guillotina sobre el cuello; ahí, siempre a punto de caer... otra vez... otra vez...

La sensación del tremendo dolor y molestias que provoca "el alien".

Bueno, ¡ya basta hablar de mí! Vamos a lo que vamos: en cuanto a la parte técnica de este cómic... pues no voy a entrar ahí porque este estilo me encanta. Los que me conocen saben de sobra que me inclino más hacia el lado de la línea clara franco-belga, que envidio el éxito que tienen este tipo de autores en muchas partes de Europa (en Francia, sobre todo), esos autores del estilo de la Bande Dessinée y que soy un fan incondicional de gente como Christophe Blain, Lewis Trondheim, Joan Sfaar, etcétera. Así que este estilo expresionista y desenfadado que usa Rémi Zaarour me entusiasma y, a partir de ahora, seguiré con atención todas sus creaciones, por supuesto.

La llamada "deriva de los médicos". A mí me la diagnosticaron muchísimo más tarde, ya que su diagnóstico es algo muy complicado. Después de cientos de pruebas médicas y tratamientos, me la detectaron en el 2007 (después de 18 años...; ¡menos mal que estoy fuerte, que sino...!).


Lo dicho y lo repito: muchas gracias, Pozla, muchas gracias, de todo corazón, por tu cómic. Una obra honesta, inplacable y valiente, llena de poesía y humor, que he leído con una sonrisa en su mayor parte y con una lágrimita en otras

Y enhorabuena por ese Premio Especial del Jurado en el Festival de Angoulême 2016. Un premio totalmente merecido, sin duda.


Merci beaucoup, Rémi !!  :-)

miércoles, 25 de enero de 2017

Marcos Fajardo Orellana: la alegría por el éxito de un viejo amigo de la infancia

Ayer me llamó mi hermana por teléfono: - "Mira lo que ha conseguido uno de tus amigos empollones de la infancia...". 

Leí el periódico y sentí una enorme alegría, nostalgia (al mismo tiempo...) y una gran emoción me embargaba al tener noticias de mi amigo Marcos, el gran Marcos Fajardo Orellana, fundador de la empresa Solid Angle y programador del ingenioso software llamado "Arnold Renderer" (software que se emplea desde hace ya más de diez años en las grandes superproducciones de Cine para los efectos especiales), va a recibir un premio Óscar en Hollywood en la categoría de Premio Científico. ¡Magnífica noticia!  :-D

Un viejo amigo de la infancia: Marcos Fajardo Orellana


Lo de "gran" lo digo en todos los sentidos, ya que este muchacho siempre ha sido grande, tanto en altura física (uno noventa y pico; casi los dos metros. ¡Vaya tiempos aquellos que jugábamos al baloncesto, ¿eh?! La pila de viajes en el autobús número 16 y 2 para entrenar en el Caja de Ronda por las tardes en el pabellón deportivo de Ciudad Jardín...), como en talento natural para las Artes y las Ciencias (es una de las personas que he conocido que mejor domina las técnicas de dibujo, desde siempre; vamos, desde pequeñito cuando nos conocimos, allá por finales de los setenta, en el Colegio Público Paulo Freire, dibujaba unos aviones y unas naves espaciales con gran realismo, cantidad de detalles, sombras, ...; una pasada. Al igual que las maquetas que construía de aviones -sobre todo-, tanques, barcos... Desde niño tenía un habilidad artística innata envidiable). Además, sabe muchísimo sobre aeronáutica: íbamos paseando de niños por las calles de Málaga allá por los años 80 (más bien caminábamos por los cañaverales, ya que la zona del Parque Mediterráneo era en gran parte lugar de arbustos y charcas donde habitaban los saltamontes, ranas, camaleones, libélulas...), y los tres éramos como hermanos, éramos  "los tres mosqueteros" (mi amigo César Aguilar, Marcos y yo) y, de pronto, escuchábamos el vuelo de un avión; entonces casi siempre Marcos miraba hacia arriba y muy serio y convencido decía: - "Ese es un Douglas DC-8 con motores nosequé y nosecuantos...". César y yo nos mirábamos asombrados y decíamos: - "Pues si lo dices tú, seguro que sí". Los tres éramos un grupillo de amigos muy al estilo de la serie de televisión "Stranger Things": éramos niños que nos daba poco el aire y el sol, pálidos soñadores que dibujábamos nuestros cómics de superhéroes estilo Marvel (eran los tiempos del Mazinger-Z, del Spiderman de Stan Lee y Los Cuatro Fantásticos del gran Jack Kirby, los tebeos en blanco y negro de Los Vengadores a 40 pesetas de Fórum...), vivíamos en nuestro propio mundo creado, con una fantasía desbordante y, aunque no jugábamos a juegos de rol, sí que teníamos fundidos nuestros Spectrum ZX de 48Ks (de César), Commodore 64MSX (de Marcos) y el Amstrad CPC 664 de un servidor, pues le dábamos mucha caña jugando. 

Pero Marcos no sólo jugaba: recuerdo que diseñó y programó juegos en los lenguajes de moda de aquella época (Basic, Código Máquina, etc.) y que le publicaron alguno que otro en aquellas revistas tipo "Micromanía" y similaresEn fin, siempre fue Marcos un amigo superdotado y la Informática se le daba genial; algo así como un Sheldon Cooper a la española, con una gran inteligencia, voz de locutor de radio y un fino sentido del humor muchas veces poco comprendido por los de su entorno.

Después estudiamos el bachiller en el Instituto Emilio Prados. Allí Marcos dibujaba mejor que el propio profesor de dibujo  :-)  Si no me falla la memoria (que seguro que sí), destacaba en Dibujo Técnico, Matemáticas, Física... Tenía un gran talento natural para la Geometría, para la llamada "visión espacial".

En los tiempo de la Universidad, por desgracia, ya casi le perdí la pista por completo: él comenzó sus estudios de Informática y yo los de Económicas y Empresariales. Se que abandonó la carrera sin terminarla porque quiso conocer mundo, salir de Málaga y crecer profesionalmente con sus conocimientos. Una vez me encontré con Juan Carlos Rica (otro antiguo amigo del I.B. Emilio Prados, el cual también dibujaba extraordinariamente y me prestaba un montón de cómics de corte europeo) y me habló de Marcos: que se había casado, que su mujer era muy guapa, que tenía un hijo, que le iba muy bien profesionalmente... Me alegré mucho por él. También me encontré, allá por el año 2003 ó 2004 (recién llegado de mi período en Manchester) en el centro de Málaga a su hermana Silvia (¿o era Marta?; ¡ufff, perdón!; ahora no me acuerdo de su nombre; se que ella estaba trabajando por aquel entonces como ilustradora o/y en cortometrajes de animación en la República Checa junto con Fran, su pareja; bueno, esas son las últimas noticias que tengo de ella...) y lo mismo: me contó que vivía en EE. UU., que no paraba de viajar, trabajar, que salía en los títulos de crédito de la película "La Gran Aventura de Mortadelo y Filemón", etc. - "¡Mi amigo Marcos trabajando en el Cine! ¡Cómo se lo curra! ¡Qué suerte tiene el tío!"; pensé.

Pero no es suerte, no. Bueno, algo sí, pero es un porcentaje pequeño (que la salud no te falle, por ejemplo, es muy importante). Lo principal es el talento, creer en uno mismo y la constancia en el trabajo. No rendirse.

Posteriormente, la infinidad de vueltas que da la vida, los cambios, las etapas, los diferentes caminos que todas las personas vamos tomando... Y por la senda se van perdiendo los rastros de gente a la que quieres o tienes un aprecio muy especial... Bueno, no me enrollo más... Que parezco el vaquero de "El Gran Lebowski"  :-D 

En fin, una gran cantidad de recuerdos, todos agolpados en un segundo al ver las buenas noticias de ayer. Marcos: espero que continúes cosechando éxitos y reconocimiento por parte de tu sector profesional (que es lo más gratificante en el ámbito laboral), que tengas mucho ánimo para seguir currando a este nivel tan frenético y excelso, que sigas así de bien (de aspecto, por lo que veo en todas las fotografías publicadas en diferentes medios estos días, estás fenomenal), que tengas mucha suerte, mucha salud sobre todo y espero volver a verte algún día en persona para charlar sobre nuestras viejas batallitas de la ya lejana infancia  :-) 

Genio y figura, sí señor. Me alegro un montón.
¡Un fuerte abrazo, cuídate mucho y ENHORABUENA!

sábado, 14 de enero de 2017

"La Ciudad de las Estrellas (La La Land)" (2016), de Damien Chazelle: un clásico del Cine instantáneo del siglo XXI.

Vaya por delante que no me gusta el género del Cine Musical. Se pueden contar con los dedos de una mano las películas de la Historia del Cine que son mis favoritas. La lista estaría coronada por "Cantando Bajo La Lluvia" (1952), de Stanley Donen y Gene Kelly una Obra Maestra analgésica que siempre me pone de buen humor. Después colocaría en segundo lugar a "El Mago de Oz" (1939), pura evasión y fantasía deliciosa llena de metáforas y símbolos. También incluiría "Melodía de Broadway 1940", "Un Americano en París", "Fantasía" y... poco más.

Ayer no iba muy convencido a la sala de Cine. Los prejuicios y las expectativas son dos nubarrones que surgen de pronto por uno u otro motivo difíciles de superar muchas veces (¡y más cuando dos entradas de cine cuestan diecisiete euros! Está caro el cine, ¿eh?). 

Uno de los carteles de la película.

Al final, gracias a mi mujer, Rocío, me animé y fuimos a ver juntos la nueva película del director (y guionista) Damien Chazelle titulada "La Ciudad de las Estrellas", cuyo título original es "La La Land", lo cual no entiendo muy bien ya que Masieland no aparece en ningún momento del metraje.

Chistes malos a parte, venga…  ;-)

Nos alegramos muchísimo los dos de contemplar esta maravilla de película en el cine: nos emocionamos, reímos, suspiramos sin parar, lloramos con ese extraordinario final. Es difícil que, a poco que tengas un mínimo de sensibilidad y hayas tenido alguna vez inquietudes de carácter artístico, o un sueño imposible de cualquier tipo, esta película no te remueva algo por dentro, no te caiga bien o, simplemente, no te guste ni siquiera un poquito. 

Emma Stone y Ryan Gosling en uno de los momentos mágicos del film.

Porque estoy seguro de que esta obra, llena de un encanto irresistible, por parte de Damien Chazelle llegará con más facilidad a los corazones de los soñadores de cuarenta años de edad en adelante que les guste el Cine Clásico de toda la vida y que aún mantengan viva la capacidad de sorprenderse por todo y disfrutar de la belleza de las pequeñas cosas (algo tan esencial en la vida), que a la gente más joven.

Estoy convencido de que, por lógica, este film no gustará a la mayoría de  quinceañeros o veinteañeros; incluso los que ronden los treinta y que, lamentablemente, estén embrutecidos con tanto móvil, videojuego, redes sociales, etcétera; seguro que la despreciarán. Es poco probable que este guión, por ejemplo, les llegue emocionar: son muy jóvenes y todavía no han tenido tiempo de sufrir muchos golpes en la vida ni de ver cómo muchos de sus sueños se esfumaban en el aire por uno u otro motivo



Y más aún: a riesgo de pecar quizás de pesimista, dudo que vaya a tener mucho éxito de público. No dudo de su éxito crítico: los críticos de Cine suelen ser gente vetusta, que se ha educado a la antigua usanza, con muchos tiros dados ya (como decía mi suegro...) y ven cinematográficamente de otra manera. Nada que ver con el -poco interesante- Cine contemporáneo. De hecho, ahí están los premios que ya va consiguiendo por parte de críticos de Cine y prensa especializada (Globos de Oro y demás). Pero... ¡qué diablos! ¡Si hasta los críticos están también pasados de moda! ¡Ya nadie hace caso de las opiniones de los profesionales con conocimientos y preparación! La mayoría de las personas que quieren informarse sobre Cine y conocer de él ya no compra revistas del gremio, ni lee libros. Las masas leen el FaceBook, el Twitter o escucha al "youtuber" más influyente de turno, el que goza de más visitas de su canal y eso va a misa. El triunfo total de la mediocridad.

Esto que digo es algo lógico y normal, propio de nuestro tiempo: los jóvenes veinteañeros son las personas que llenan los cines. Pero el Cine moderno y, si concretamos, los mediocres Musicales recientes tipo "¡Mamma Mía!", "Moulin Rouge" y demás pestiños no tienen nada que ver con la magnífica "La Ciudad de las Estrellas", la cual, entre otras cosas y para mayor sorpresa, ¡ni siquiera es un musical! ¡No, no lo es! ¡¡Sorpresa, sorpresa!! Hay muy pocos bailes y, además, están muy esparcidos en el metraje. Son tan sólo momentos puntuales muy especiales en la película y Damien Chazelle los utiliza para subrayar la magia de dichos momentos
Y lo consigue (¡vaya si lo consigue!) con una elegancia sublime (esos suaves movimientos de cámara que siguen a los personajes que bailan me recuerdan al estilo de maestros como Vincente Minnelli o Stanley Donen -salvando las distancias, claro...-) y un clasicismo inusitado en el Cine de nuestros días, lo cual es altamente disfrutable a poco que a uno le gusten los Clásicos del Cine y/o seas un cinéfilo empedernido y recalcitrante como un servidor que está escribiendo estas líneas totalmente emocionado y, lo confieso, con el corazón disparado de pulsaciones.

El maravilloso baile final de "Everyone Says I Love You" (1996), de Woody Allen.

Gene Kelly y Cyd Charisse en uno de los momentos de esa Obra de Arte llamada "Cantando Bajo La Lluvia".

Ryan Gosling y Emma Stone en "La Ciudad de las Estrellas".


Sólo considero al gran Woody Allen y poquitos directores más tan osados para lanzarse a realizar una película de este calibre como es "La La Land". ¡No quiero ni pensar el calvario que habrá sufrido Damien Chazelle para conseguir financiación! 

Hablando de Woody Allen: ahí tenemos su "Everyone Says I Love You", por ejemplo, cuya escena final de baile en el río Sena estoy seguro que ha servido de un poquito de inspiración para Damien Chazelle. Por ejemplo, en la bellísima secuencia de baile entre Ryan Gosling (¡hay qué ver la envidia que da este chico! Es muy guapo, muy buen actor, baila bien, canta bien... En fin, lo tiene todo para triunfar y ser una gran estrella de Cine: me recuerda mucho a otros grandes actores del Hollywood Clásico...) y Emma Stone (guapísima y muy buena actriz también: hay muy buen trabajo de casting, sin duda, con unas decisiones dignas de elogio) en el planetario del Museo de Ciencias, consiguiéndose expresar de manera gráfica esa magia irresistible y esa ingravidez que uno siente al bailar con la persona que amas, perdiendo la noción del tiempo y el espacio. 
Todos recordaremos que podemos deleitarnos con esa magia cósmica de otros muchos musicales magistrales: por ejemplo, en "Cantando Bajo La Lluvia", de los maestros Gene Kelly y Stanley Donen, tenemos la secuencia surrealista de Gene Kelly con Cyd Charisse (¡las piernas más bonitas de la Historia del Cine!) que viste un incorpóreo vestido blanco movido por el aire y, al fondo, un decorado que no parece de este planeta, con un baile de una hermosura deslumbrante e inolvidable.

"La Ciudad de las Estrellas" me ha gustado tanto porque es una película con mucho sentido del humor (¡tan infravalorado en nuestros días en el Cine!), con corazón y con humanidad y, por tanto, está pasada de moda nada más estrenarse. Por eso no puedo más que defenderla ante aquellos que seguramente no sabrán apreciarla en su justa medida.



Qué bestia soy: ¿por qué sentencio que "está pasada de moda"? Sencillamente porque, como dije anteriormente, "es Cine Clásico hecho en el siglo XXI". Porque trata de Artes que están muertas o que están a punto de fallecer, como la Música o el Cine. Sí, así es. Triste pero cierto. Quiero decir, si analizamos con detenimiento el mundo contemporáneo, estas Bellas Artes desaparecerán tal y como los cuarentones en adelante hemos conocido. Han cambiado los formatos, los hábitos de consumo, ... 


Fijaros que no es casualidad que en la película los personajes hablen de músicos de jazz que ya no gustan a casi nadie ni son conocidos por el gran público, como Thelonious Monk, Charlie Parker, Dizzy Gillespie, etc. O se mencionan de manera directa (o indirecta, por medio de carteles de Cine, por ejemplo) películas muy antiguas ya para los “jóvenes cibernéticos” de hoy que son mayoría en las salas de cine, como "Casablanca", "Encadenados"; imágenes de Buster Keaton, Mae West… O fijaros en la escena en la que los protagonistas acuden a un cine (el “Cine Rialto”, si no me falla la memoria...), donde proyectan "Rebelde Sin Causa", la Obra Maestra de Nicholas Ray; una escena preciosa de la película y llena de nostalgia, al modo de "Cinema Paradiso", de Giuseppe Tornatore, en el que el deseado beso de los personajes interpretados por R. Gosling y E. Stone se interrumpe porque el celuloide se quema. ¡Eso ya no ocurre en los fríos, impersonales y sin encanto multicines de hoy!

"Cinema Paradiso", de Giuseppe Tornatore, y el amor por el Cine Clásico.

Además, añado con respecto a “Casablanca” que no creo que sea casualidad las abundantes referencias que se hace durante todo el film a la mítica película de Michael Curtiz. Mirad como, al final, Rick-Bogart (es decir, Sebastian-Ryan Gosling) se queda en Casablanca (en “La La Land”, Rick y Sam, el pianista, son el mismo personaje) y la guapa Ilsa Lund-Ingrid Bergman (Mia-Emma Stone) se marcha con Victor Laszlo (su actual marido, con el que ha tenido un hijo...), aunque aún esté enamorada en realidad de Rick: es ese triste final de "Casablanca" que a poquísima gente gusta. ¡Vamos! ¡Si es que hasta Mia tiene un póster de Ingrid Bergman en su dormitorio y su estudio está en frente de la casa donde se rodó una de las escenas famosas de "Casablanca"! La influencia de la película de Curtiz es clarísima.

Humphrey Bogat (Rick) y Ingrid Bergman (Ilsa) en "Casablanca", de Michael Curtiz.

Ya no se concibe el Cine como se hacía en los años 90 (para no irnos muy lejos en el tiempo). La revolución de las nuevas tecnologías ha arrasado con muchísimas artesanías. Se ha perdido la mitomanía que existía en otras épocas. En Málaga, para no moverme lejos de casa, desaparecieron cines como el Cine Regio, Cine Andalucía, Cine Astoria... O se cerraron tiendas sobre carteles, fotografías y demás objetos de deseo sobre el Séptimo Arte, como una de cuyo nombre no me viene ahora a la memoria allá por Calle Trinidad Grund, detrás de una Iglesia de la Alameda Principal, por Calle Vendeja (si no recuerdo mal...). ¿Y qué me decís de las tiendas de discos como Candilejas, Gong...? ¡Qué nostalgia! ¡Qué tiempos aquellos!

La Música y el Cine no son consumidos por la gente joven de la misma forma que nosotros, los viejos de pelos canosos, lo hacíamos. Y de eso trata, entre otras cosas, "La La Land".

Uno de los preciosos decorados de "La La Land".

Por eso, insisto, estoy convencido de que los vejestorios que disfrutamos y lloramos con "Cinema Paradiso" de Giuseppe Tornatore disfrutaremos de "La Ciudad de las Estrellas" de Damien Chazelle y que la valoraremos con más facilidad. 

Nótese, además, que la película de Chazelle destila cierta animadversión (¡y que aplaudo!) por las nuevas tecnologías que nos están deshumanizando, vanagloriando y embruteciendo a pasos agigantados: en todo el metraje, en secuencias donde aparece un ordenador, un móvil, etc.; lo hacen para dar por culo. Es decir, vemos estos inventos del maligno en las implacables audiciones de Mia (Emma Stone) siempre son para incordiar, distraer, malmeter en momentos muy importantes para ella y reflejan la total falta de empatía por parte de los entrevistadores. Lo dicho: por muchos matices, tanto formales como de contenido, estamos ante Cine Clásico puro, que defiende al ser humano frente a la fría modernidad.


La película habla de muchas cosas, tanto directamente como entre líneas. Entre otras cosas, habla de la durísima lucha de los artistas por lograr crear algo nuevo y que sea aceptado; de la pugna por hacer llegar su voz a todo el mundo, por hacerse un hueco y comunicarse con los demás sin perder la dignidad ni la personalidad por el camino. Me encanta las escenas, llenas de humor con mala leche, en la que vemos a Sebastian (Ryan Gosling) realizando trabajos de teclista por encargo; en una de ellas, tocando un teclado con una sola mano. ¡Es divertidisímo! Y es un detalle este que suelo  señalar a mi mujer cuando en la televisión, por ejemplo, vemos el fragmento de un concierto de un cantante famoso aclamado por las masas. Siempre le digo: -"Mira, mira. Fíjate en la cara del batería"; o - "Mira, mira; fíjate en el rostro del que toca el bajo. Son caras de aburrimiento existencial. Se les nota que están pidiendo a gritos: -“¡Por favor, matenme! ¡Matenme! ¡No lo soporto más!"-. 


¡Claro! ¡Son músicos de verdad! No son sólo caras bonitas que queden bien en un póster, una carpeta para adolescentes o en una foto firmada para fans. ¡Son artistas! Sienten su Arte verdaderamente, de una manera visceral y todo el dinero del mundo no puede enterrar eso. Es una maldición que se lleva en la sangre.

Hay una película-documental muy interesante del director Michael Apted (del cual sólo subrayo esta obra, dicho sea de paso, ya que su filmografía es aburrida como un anacardo) titulada "Bring On The Night", en la que un músico de jazz acompaña al cantante Sting en su gira del álbum pseudo-jazzístico homónimo y el cual afirma en una entrevista que abandonará el grupo creado para el evento en cuanto termine la gira, ya que él no siente nada por la música pop, ni por el tipo de música que realiza Sting en concreto; que a él lo que le gusta es el jazz y es lo que le mueve como músico.


Es otra de las cuestiones interesantes que plantea esta "La La Land": ¿debe el artista mantener su integridad creativa vital? ¿O debe madurar, buscar la estabilidad económica y venderse/prostituirse (llámese como se quiera…) en cuanto tenga oportunidad para poder pagar las facturas y disfrutar de una existencia insípida y superficial como el resto de los mortales con trabajo y salario fijo? ¿Cuál es el precio por tomar una u otra decisión? ¿Es posible conseguir todo lo que uno sueña en la vida? 

Pues no, está claro que la conclusión a la que se llega cuando termina la película es NO

El logro para un artista tal vez sería conseguir ese ideal “purísimo” (hay una conversación sobre ello entre Sebastian y Mia) de integridad de pensamiento y acción, consiguiendo al mismo tiempo la aceptación de las masas, cosa casi imposible en la mayoría de los casos. Esta obra de Chazelle muestra los momentos de amor entre los protagonistas con un ilusionismo irresistible pero, al mismo tiempo, no huye de la cruda realidad y, aunque no sea seco y contundente como otros directores de Cine (casos podría mencionar como los de John Schlesinger y su “Cowboy de Medianoche”; o como lo habría hecho Paul Thomas Anderson según su “Boogie Nights”…), si que nos genera tristeza sin remedio al darnos de bruces contra la pétrea verdad de la vida, movida por el dinero y la popularidad.

En la ciudad de los sueños rotos pasan de largo los terremotos... o no. Y tenemos un final feliz. O no, según se mire... ¿Qué es preferible: gozar de una vida profesional más o menos plena y con cierto éxito, o tener una vida personal feliz? ¿Y se puede ser feliz teniendo uno y no lo otro? ¿Es posible compaginar ambas facetas? ¿Por qué no se pueden conseguir los sueños que todo el mundo anhela? Son dudas que este film plantea de una manera casi imperceptible, elegante y maravillosa.


Es una película dedicada a todos nosotros, los soñadores, que hemos perseguido o perseguimos una locura de algo que va contra la labor habitual, lo establecido, el trabajo cotidiano, lo bien visto por la mayoría, a contracorriente, luchando contra “el ritual de lo habitual”, con todas nuestras fuerzas, con las que logramos tener (por razones de salud) o con la que nos dejan, sin pensar mucho en las consecuencias de nuestro intento casi suicida. De hecho, escuchad con atención el relato que Mia cuenta (o canta, mejor dicho…) en su audición final: su tía de París dedicaba a los locos artistas sus continuos chapuzones en el helado río del Sena, descalza y estornudando sin parar. ¿Por qué? Pues porque hay cosas que no tienen explicación. Y ni falta que hace. El Arte existe gracias a los soñadores que pueblan el mundo, a las personas que guardan como un tesoro cierto grado de locura porque ella es fundamental para lograr la magia y crear algo nuevo de la nada. Se pueden esperar cosas fantásticas que provengan del caos. Pero no esperes nada original de un eco que se siente cómodo en la grisácea superficie de la burocracia y el orden cotidiano. Los creadores, los artistas son necesarios para sobrellevar mejor este valle de lágrimas, a pesar de estar tan mal valorados y tan mal vistos en nuestros días por casi todo el mundo.


En definitiva: "La La Land" es una película hermosa, emocionante, muy bien dirigida, con un arranque buenísimo (la música y el baile en plena caravana de coches, con un ritmo contagioso que guarda ciertas similitudes con el famoso baile final de "Zatoichi", de Takeshi Kitano), romántica (que no "romanticona"), con un apartado técnico impecable (sonido, vestuario, guión, decorados -¡muchos de ellos pintados a mano! ¡Qué maravilla! ¡Todavía existen!-), con unas interpretaciones buenísimas de todos sus actores, los cuales tienen muy buena química y cantan bien (sin dar berridos estilo "O.T.", Festival de la OTI, Eurovisión, ni nada parecido a esos horrores del infierno que nada tienen que ver con la Música y sí más bien con la basura de la prensa del corazón, movimientos de fans, moda, complementos y demás parafernalia...); que no es una Obra Maestra pero sus imperfecciones causan simpatía; que, en definitiva, no puedo más que recomendar porque su visionado provoca puro placer en el espectador sensible y apropiado.

A pesar de la desazón, nostalgia y tristeza que me provocó, aun así estoy contentísimo de haberla contemplado. Y deseando estoy de volver a verla, verificar si me gusta tanto como la primera vez y comprobar si los temas musicales tienen la fuerza que debieran tener. En cuanto tenga oportunidad, lo haré. ¡Y a buscar "Whiplash" (2014), la anterior película de Chazelle, que no la he visto! A este joven e interesante director le voy a seguir la pista desde ya.

"La La Land" es una bella historia de amor, que destila un respeto inmenso por el Cine artesanal de siempre y merece mi total admiración por ello.

¡Saludos a todos y a disfrutar del buen Cine!  ;-)