viernes, 22 de abril de 2022

El poema "If", de Rudyard Kipling

Uno de mis escritores favoritos es, sin duda, el escritor y poeta británico Joseph Rudyard Kipling (bueno, la verdad es que, en general, siento especial predilección por la literatura inglesa de finales del siglo XIX y principios del XX). Toda obra suya que ha caído en mis manos la he disfrutado enormemente y, en concreto, su novela, «El Hombre Que Pudo Reinar» (1890), forma parte de mi conjunto de libros de cabecera y lo he leído y revisitado sin cansarme y sin perder un ápice de fascinación en cada lectura. Un libro que ya es un viejo y querido amigo mío, que me hace soñar despierto y viajar a lugares remotos con un espíritu de aventura extraordinario (ahora que lo pienso, quizás debería comprar una nueva edición, pues el ejemplar que tengo está bastante... descompuesto, por utilizar un adjetivo suave...).

Rudyard Kipling

Confieso que su faceta poética la conozco menos pero, curiosamente, mi mujer, Rocío, me leyó la otra noche un poema bellísimo de Kipling, quizás el más hermoso que haya leído nunca, y se titula «If» (1895, -traducido sería «Si»-), y me dispongo a hacerlo público en este humilde blog electrónico y a compartirlo con todos vosotros. Creo que es toda una lección y filosofía de vida de un hombre humilde y lleno de sabiduría como fue Kipling. Espero que os guste tanto como a nosotros dos.

«If» (1895), de Ruyard Kipling

«Si», de Rudyard Kipling (traducción):


"Si puedes mantener

la cabeza en su sitio

cuando todos la pierden

-y te culpan por ello-;

si confías en ti

cuando los otros desconfían

-y les das la razón-;

si puedes esperar sin cansarte,

si no mientes

cuando te vienen con mentiras

ni odias a los que te odian y aún así,

no te las das de santo ni de sabio;

si sueñas, sin llegar

a ser esclavo de tus sueños;

si piensas,

pero no te conformas con pensar;

si te enfrentas al Triunfo y al Desastre

y das el mismo trato

a esos dos impostores;

si soportas que tuerzan tus palabras

para embaucar con ellas a los tontos;

si se rompen las cosas

a las que has dedicado tu existencia

y te agachas a rehacerlas;

si juntas todas tus ganancias para

jugártelas a cara o cruz, y pierdes,

y vuelves a empezar de nuevo,

una vez más,

sin mencionar siquiera lo perdido;

y si tu corazón,

tus músculos, tus nervios

cumplen incluso cuando ya no son

lo que eran, y resistes

cuando ya no te queda

sino la voluntad de resistir;

si hablas con multitudes

sin perder la honradez

y paseas con reyes

sin perder la humildad;

si no pueden hacerte 

daño tus enemigos

-tampoco tus amigos-

y todo el mundo cuenta contigo

-no en exceso-;

si no desaprovechas

ni un segundo de cada

minuto de carrera,

la Tierra y cuanto en ella existe

es para ti;

serás, en fin, lo que se dice un hombre".

#poesía #poema #poetry #poem #RudyardKipling #Rudyard_Kipling #arte #art #literatura #literature #libros #books

viernes, 4 de marzo de 2022

Rusia invade Ucrania (II): la canción «Russians», de Sting (1985)

 «Russians» (1985), del músico Sting es la canción que en estos días tengo todo el rato en la cabeza sin poder evitarlo. Es una canción con mucha fuerza, hermosa, con una letra preciosa y una música bellísima inspirada en el segundo movimiento «Romance» de la suite «El Teniente Kijé» (1933-34) de Sergéi Prokófiev y que, claro está, también os recomiendo su escucha.

El compositor ruso Sergéi Prokófiev

La canción de Sting con subtítulos en español la podéis escuchar aquí: https://www.youtube.com/watch?v=nd6aqWi4yvU

«Romance» de la suite «El Teniente Kijé» de Prokófiev lo podéis escuchar aquí: https://www.youtube.com/watch?v=n1scluzlPz0 

Por favor, en dicha canción de Sting, sentíos libres de sustituir "Mr. Kruschev" por "Mr. Putin" y "Mr. Reagan" por "Mr. Biden". 

Estar divididos, siempre en guerra: la gran estupidez del ser humano. Somos así. Ya lo describió visual y perfectamente Stanley Kubrick en el "primer capítulo" de su gran película «2001: Una Odisea en el Espacio» (1968). Estamos en el siglo XXI ya, y seguimos siendo esos simios salvajes que nos aporreamos con palos, huesos, piedras, bombas nucleares y lo que haga falta. Somos estúpidos, coño.

Año 2022: la situación es preocupante y toda la humanidad está en peligro, más si tenemos en cuenta el bajísimo nivel ético y moral de todos los gobernantes y diplomáticos mundiales.

¿Dónde está el sentido común? ¿Dónde está la sabiduría, la cordura, la empatía y la razón? ¿Por qué estamos todo el rato alimentándonos de odio por culpa de nuestros inútiles y estúpidos políticos de mierda? ¿Es que somos tontos o qué?


"...No hay ninguna guerra que se pueda ganar:

es una mentira que ya no podemos creer nunca más...".


"...Compartimos la misma biología, al margen de nuestras ideologías...

¿Qué nos puede salvar a todos? ¿Qué nos puede salvar a ti y a mí?

Pues confiar en que los rusos también amen a sus hijos...".


Letra de la canción «Russians»:

«In Europe and America
There's a growing feeling of hysteria
Conditioned to respond to all the threats
In the rhetorical speeches of the Soviets.

Mister Krushchev said: "We will bury you"
I don't subscribe to this point of view
It'd be such an ignorant thing to do
If the Russians love their children too.

How can I save my little boy
From Oppenheimer's deadly toy?
There is no monopoly on common sense
On either side of the political fence.

We share the same biology,
Regardless of ideology
Believe me when I say to you
I hope the Russians love their children too.

There is no historical precedent
To put the words in the mouth of the president.
There's no such thing as a winnable war
It's a lie we don't believe anymore.

Mister Reagan says: "We will protect you"
I don't subscribe to this point of view
Believe me when I say to you
I hope the Russians love their children too.

We share the same biology,
Regardless of ideology
But what might save us, me and you
Is if the Russians love their children too».


En la vida, sólo la cultura, la eterna búsqueda de la belleza y el amor es lo importante. Sólo eso. El ser humano es capaz de lo peor (de lo más estúpido y atroz), pero también es capaz de lo mejor, y lo mejor (la cultura, la búsqueda de la belleza y el amor) es lo que nos diferencia del resto de animales que pueblan el planeta Tierra. ¿Tan difícil es de comprender? ¿De verdad?

Sólo puedo sentir preocupación, frustración, rabia y tristeza ante tanta brutalidad. No aprendemos nada.

#GuerraRusiaUcrania #PutinDetenLaGuerra #Guerra #RUSIAATACAUCRANIA #invasionucrania 

viernes, 25 de febrero de 2022

Rusia invade Ucrania: la eterna estupidez del ser humano

Ayer fue un día muy triste. Rusia invadió Ucrania. Estalló la guerra en Europa otra vez. Creíamos que el mundo era de otra manera, pero nos equivocábamos. Hemos salido...; ¡bueno, no! Seguimos intentando salir vivos de una pandemia sanitaria mundial y llega el dictador de mierda de turno y nos plantea una guerra. Sí señor. Ahí. Eso es bondad y calidad humana. Claro que sí. Vladimir Putin, como otros tantos dictadores que hoy día (¡en pleno siglo XXI!) gobiernan muchos países del planeta, da asco y miedo. Al igual que ocurrió con Adolf Hitler en el pasado, que también daba asco y miedo. Una historia que está ahí y que no deberíamos olvidar, ¿verdad? Pues ahí van unas frases para ilustrar lo que digo:

«Preferiría la paz más injusta a la más justa de las guerras». 

(Marco Tulio Cicerón, filósofo romano del año 63 antes de Cristo). 

Cicerón

Y, mucho más tarde, dijo un tal
Albert Einstein

«Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro». 

Albert Einstein

Sólo espero que, al final,
impere la sensatez y la empatía. Las guerras sólo traen tristeza, miedo, desgracias, frustración y decepción. Y ya estamos bastante cansados de tanta mierda.

Por favor, escuchemos a los sabios y tengámoslos en cuenta siempre.

#GuerraRusiaUcrania #PutinDetenLaGuerra #Guerra #RUSIAATACAUCRANIA #invasionucrania

viernes, 11 de febrero de 2022

Ojalá en España no exista paz para los malvados

Dice el admirable y valiente Miguel Ángel Hurtado, uno de tantos héroes anónimos que viven entre nosotros hoy día: 

"...Mucha gente no entiende por qué las víctimas tardamos años en denunciar. Es sencillo, el abuso sexual a menores es siempre un abuso de poder. Los pedófilos saben como elegir a víctimas vulnerables. Muchas veces se esconden tras una fachada de personas respetables o bien buscan refugio en instituciones con prestigio donde saben que van a ser protegidos. Las víctimas tardamos años en recuperarnos del daño causado, en sentirnos lo suficientemente fuertes como para poder enfrentarnos a nuestros verdugos. Para entonces, muchas veces ya es tarde y el delito ha prescrito..." 

(Miguel Ángel Hurtado, en Change.org: https://chng.it/2jDYx9CNg2 ).

Miguel Ángel Hurtado, un hombre admirable y valiente de verdad


Y, añadiría, sin andarme por las ramas, que la víctima tarda tanto años en denunciar porque
la víctima también tiene una sensación de vergüenza muy difícil de sobrellevar y exteriorizar, y por lo cual muchas veces se llega a enquistar y transformar incluso en enfermedad física, no solo mental. Es una experiencia totalmente devastadora para la persona que la sufre.  Afortunadamente, existen profesionales (psicólogos y psiquiatras) que te ayudan a gestionarlo y te enseñan a acarrear con esta pesada mochila durante toda la vida, porque olvidar no se puede, y perdonar tampoco, por supuesto. 

Ya que en este país no existe la pena de muerte (que quizás suene duro para muchos, lo siento por ellos, pero que está claro que está justificada en casos como estos, por el bien de la víctima o futuras víctimas, y por el bien del repugnante asesino), al menos que este tipo de criminales asquerosos no salgan nunca de prisión, porque sino seguirán existiendo víctimas hoy y en el mañana. Consigamos eliminar a los vampiros. Porque si la Ley no actúa con contundencia, seguirán existiendo víctimas acarreando sus graves silencios, seguirán existiendo suicidios por esta causa o dramas gravísimos de índole similar. Y no debemos quedarnos de brazos cruzados sin hacer nada ante estas injusticias. 

Y, ojo, que no se me malinterprete, que aquí no estoy hablando de política, ni de partidos políticos que "viven" indirectamente de la existencia de víctimas o del "victimismo", ni de este bando (o banda, o panda...), ni del otro, ni de la moto, ni nada de eso. Todo el que me conoce bien sabe que paso olímpicamente de la política, de la religión, de mafiosos, de corruptos, de Peter Pan y demás temas fantasiosos, vanos, huecos y estériles: aquí estoy hablando de soluciones contundentes, reales y eficaces, no de palabrería, no de vendedores de aire en botella

Estoy hablando de prevención y protección eficaz de las personas más vulnerables.

Espero que esta petición conseguida felizmente a través de la plataforma «Change.org» se traduzca en una Ley justa y realista, y que, efectivamente y como bien dice Miguel Ángel Hurtado (insisto: un hombre admirable y valiente), ojalá no exista nunca paz para los malvados por abusos contra menores en este país. Ojalá los políticos se dejen de palabrería, de dividirse continuamente con el absurdo baile de la yenka ("izquierda, izquierda, derecha, derecha..."; en fin, esas gilipolleces...) y ojalá los políticos españoles que nos gobiernan tomen decisiones conjuntas tajantes y eficaces por una vez, sobre todo en este tema tan importante, delicado y sensible. Ojalá. Quizás así, tomando un paso claro y convincente, por fin la política ganaría algo de prestigio y recuperaría algo de su credibilidad perdida.

Como decía el gran cantante Marvin Gaye (que fue asesinado por su padre) en aquella maravillosa canción: 

«... Let´s save the children... Let´s save all the children...».


#savethechildren #changeorg #abusos #justicia #ley #law #justice

viernes, 4 de febrero de 2022

Los pelos de punta: ¡músicas de Cine!

Venga, un ejercicio melómano-cinéfilo a bote pronto: tres momentos musicales que aparecen en tres películas que adoro y que, invariablemente, siempre consiguen que se me erice el pelo. Música que, por un motivo u otro, me llegan al corazón, al alma, se me escapa una lagrimita y despejan mi espíritu:


1- «Fitzcarraldo» (1982), de Werner Herzog. Música de Popol Vuhl. Me fascina este film desde que lo vi por primera vez hace ya muchos años. Bueno, me fascina como tantas otras películas de Herzog en las que el hombre se enfrenta a la madre Naturaleza incluso a riesgo de perder la cordura o/y la vida: por ejemplo, «Aguirre, la Cólera de Dios» (1972) -la mejor película que he visto nunca sobre la Época del Descubrimiento de América-; «Grito de Piedra» (1991) -la mejor película que he visto nunca sobre montañismo-; o «Grizzly Man» (2005) -de los pocos documentales con los que no me he dormido. ¡Al contrario! Me fascina-. Me encanta el tema de inicio de la película, el conocido «Wehe Khorazin», pero sólo los primeros ochenta y cinco segundos (las voces del coro), nada más. Del resto de la banda sonora, me quedo con los temas de Enrico Caruso: las secuencias en las que su voz resuena en la selva del Amazonas tienen una fuerza colosal. Mi momento favorito es el tema final: el «Te O Cara, Amor Talora», de «Los Puritanos» («I Puritani») de Vincenzo Bellini, cuando Fitzcarraldo, "el orgulloso rey de la nada", regresa ya en su maltrecho barco, "triunfante" (entre comillas), ya que consigue (a su manera) materializar su obsesión: que la ópera llegue a ese lugar perdido del Perú. Podéis disfrutar de este bellísimo momento de la película en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=1sUKzsoVQ0U


2- Los paseos por Roma de Jep Gambardella en «La Gran Belleza» (2013), de Paolo Sorrentino, mientras divaga sobre el absurdo de la vida y la muerte, que las palabras sólo son aire que se las lleva el viento, y que, con el paso de los años, se ha dado cuenta de que lo verdaderamente importante es el amor y la belleza, y sonando de fondo «The Lamb» de John Tavener (a partir de un poema del gran pintor, grabador y poeta William Blake, artista que estudié en Bellas Artes en Manchester, Inglaterra, y de cuya obra quedé absolutamente fascinado), interpretado por el Tenebrae Choir. Me resulta muy difícil aguantar las lágrimas con este tema, es impresionante. Es algo imposible explicar con palabras. La dimensión que alcanzan las imágenes de la película con esta música tan sencilla y poderosa es algo indescriptible, dándole una fuerza magnética a la que es muy difícil resistirse. Os dejo el enlace por si queréis escuchar este coro de voces que no son de este mundohttps://www.youtube.com/watch?v=h-mSmEfLmZc


3- Quizás porque hace poco disfruté de una sesión de películas del gran Pier Paolo Pasolini (artista a reivindicar, único, irrepetible, polémico, desafiante, irreverente, independiente, incómodo tanto para las mentes de izquierdas como de derechas y que, por tanto, si viviera lo matarían de nuevo, claro está...; en definitiva, un artista de verdad y con mayúsculas y que, por tanto, asumió las consecuencias por ello), -incluyendo el visionado de «Saló, o los 120 Días de Sodoma» (1975), la cual no os recomiendo porque es un film muy duro y difícil de digerir, fascinante, sí, por su manera descarnada de mostrar la metáfora de la política, la ambición y el abuso del poder sobre el pueblo llano -los reyes, los presidentes, las autoridades eclesiásticas, los dictadores, etc.- pero que es un film repulsivo al mismo tiempo...)- y, como iba diciendo, tuve la oportunidad de volver a ver la que es para mí la mejor película sobre Jesucristo jamás rodada (con permiso de «La Pasión de Cristo» (2004), de Mel Gibson): me estoy refiriendo a la natural y bellísima «El Evangelio Según San Mateo» (1964), un film neorrealista con un enfoque aparentemente sencillo y "creíble" (terrenal; al contrario que la película de Gibson, que es puro Cine-Fantástico), que te desarma sin contemplaciones. Es una obra de arte sorprendente, sincera, directa y honesta. Y no deja de ser curioso que un ateo como Pasolini realizara la mejor película de tema religioso que jamás he visto. El tema musical que me emociona es el de los títulos de crédito al principio de la película, el «Gloria (Misa Luba Song)» de Les Troubadours Du Roi Baudouin. Ese sonido tribal y natural le va como anillo al dedo. Lo podéis disfrutar aquí: 
https://www.youtube.com/watch?v=jOW8sRcz74Q&list=PLWgTE7o3WcFMMjG0Tc7f9Ohf8jn2ZjylK&index=9 



Mención a parte: me conmueven muchos temas de Ennio Morricone. Muchísimos. Me ocurre lo mismo que con mis otros dos compositores italianos favoritos: Henri Mancini y Nino Rota. Bueno, quizás hable de ello de manera extensa más tarde, en algún otro artículo por estos lares, quién sabe...


Como siempre en estos casos, se quedan en el tintero otras muchas piezas musicales, como el caso de: 

- «Toro Salvaje» (1980), de Martin Scorsese (con el intermedio sinfónico de la «Cavalleria Rusticana» de Pietro Mascagni); 

- «Excalibur» (1981), de John Boorman (la música del compositor Trevor Jones, inspirada en el «Carmina Burana» de Carl Orff varios fragmentos de Richard Wagner, que encajan a la perfección); 

- El «Preludio de Tristán e Isolda», de Richard Wagner, aparece en numerosas películas (por ejemplo, en «Un Perro Andaluz» (1929) o en «Abismos de Pasión» (1953), de Luis Buñuel; o en la ya citada «Excalibur»), pero el uso más emocionante para mí de esta famosa melodía ocurre en «Melancolía» (2011), de Lars von Trier;

- «Eyes Wide Shut» (1999), de Stanley Kubrick (sobre todo, el tema de Jocelyn Pook titulado «Masked Ball»); 

- «Romeo y Julieta» (1968), de Franco Zeffirelli (¡con música bellísima del gran Nino Rota!; destacaría el «Love Theme» o el «Epílogo»); 

- «Los Inmortales» (1986), de Russell Mulcahy (en concreto, el tema «Who Wants to Live Forever», del grupo Queen); 

- «Pat Garrett y Billy el Niño» (1973), del poeta incomprendido de la violencia, Sam Peckinpah (y el tema «Knocking on Heavens Door», de Bob Dylan); 

- «El Padrino (Parte III)» (1990), de Francis Ford Coppola (donde también suena el intermedio sinfónico de «Cavalleria Rusticana», de Mascagni, o el tema «Godfather Sicilian Song», donde Al Pacino está magnífico en esa escena..., bueno..., como en toda la película: ¡un auténtico espectáculo interpretativo!); 

- la música de Nicola Piovani en «Caro Diario» (1993), de Nanni Moretti me encanta (en concreto destacaría, y ya que he escrito del gran Pasolini, el tema a piano «Omaggio a Pasolini», donde el propio Moretti recorre algunas calles de Roma conduciendo su vespa y, finalmente, llega al descampado donde asesinaron a Pier Paolo Pasolini: una escena brillante y terriblemente emocionante); 

- y, ya que estamos hablando de atrocidades, injusticias y de artistas que no debieron morir nunca como lo hicieron, la música de Ennio Morricone para la preciosa película «La Luz Prodigiosa» (2003), de Miguel Hermoso

EDITO: no sé cómo pude olvidar al músico y compositor Angelo Badalamenti y sus trabajos para el gran David Lynch. La banda sonora para «The Straight Story» (1999) es una preciosidad, como lo es la propia película y con la que siempre me emociono. O la famosa compuesta para la magnífica serie de televisión (la mejor jamás creada bajo mi punto de vista), «Twin Peaks» (1990). No obstante, un fragmento que recuerdo siempre es el comienzo de «Wild at Heart» («Corazón Salvaje», 1990), cuando suena el «Im abendrot» de las «Cuatro Últimas Canciones», de Richard Strauss, con la cerilla encendiéndose, el ruido amplificado, el fuego, los títulos de crédito... Todo queda maravilloso.

Y, en fin, un larguísimo etcétera. Podría seguir escribiendo y escribiendo porque me apasiona este tema, pero lo dejo aquí. Que alguna vez habrá que parar, digo yo.

Saludos a todos, disfrutad del buen Cine, de la buena música, emocionaros y no perdáis nunca la capacidad de sorprenderos como si fuerais niños. Es algo vital mirar las cosas como si fueran la primera vez.

#música #music #cine #cinema #movies #emocionante #moving #emotional #touching 

miércoles, 22 de diciembre de 2021

El amor es lo único que importa

 


"...love is the only thing that matters in the end."
Holly Johnson


Al final, es el amor lo único que importa.

#love #amor 

viernes, 10 de diciembre de 2021

Sobre el Cuento de Navidad de Auggie y "Smoke", de Paul Auster

"Una historia no es sólo verdad cuando se narra cómo ha sucedido, sino también cuando relata cómo hubiera podido acontecer".

(J. Mario Simmel).

"Smoke", de Wayne Wang y Paul Auster

No, lo siento, no voy a hablar de ningún villancico, ni del portal de Belén, ni de mi cuento favorito, "La Vendedora de Cerillas", de Hans Christian Andersen, ni de la obra de Charles Dickens y su señor Scrooge, ni de un clásico del Cine que bebe directamente de Dickens, "¡Qué Bello es Vivir!" (1946), de Frank Capra, aunque es un film que me apasiona porque es extraordinario -siempre consigue afectarme y emocionarme-. Adoro las películas humanistas, más aún cada día que pasa... Será que uno va envejeciendo... O será porque no tengo demasiado aprecio a esta sociedad narcisista, exhibicionista y materialista en la que nos ha tocado vivir, donde se valora más la "eficiencia económica" que cualquier otra cosa, y donde la Filosofía, la Ética y la Moral poco importan ya, ¿verdad? Son mucho más importantes el dinero, los "likes" y aparentar (el "postureo" le llaman ahora...). En fin, cuánta tontería... Bueno, que desvarío con lo de siempre...

Hoy voy a recordar (y recomendaros, si no la habéis visto) la película de Wayne Wang y Paul Auster titulada "Smoke" (1995), y ese magnífico "cuento de Navidad" con esa turbadora canción de Tom Waits de fondo (su voz ronca, el desafino que consigue llegar al alma y llorar de emoción...), y las interpretaciones extraordinarias de dos grandes actores, de los mejores que hay en Hollywood: Harvey Keitel (que interpreta a Auggie, el estanquero fotógrafo) y William Hurt (el escritor que sufre por la reciente pérdida de su mujer y por estar en blanco -no se le ocurre nada interesante que escribir...-; imagino que es el alter ego de Paul Auster... En la película, en cambio, el personaje se llama Paul Benjamin).

Sin duda, es una de mis diez películas favoritas de todos los tiempos.

"¿Se 
puede pesar el humo...?". ;-)

Inolvidable.

Pues ahí va el cuento de Navidad: paso una transcripción literal de la película, según su doblaje en español. El cuento se lo regala el estanquero al escritor, con una sonrisa traviesa... Es uno de los muchos momentos brillantes y extremadamente emocionantes que tiene el film, tanto que las paso canutas para aguantar las lágrimas:

Dos actores fuera de serie: Harvey Keitel y William Hurt

"Harvey Keytel - ¿Recuerdas que una vez me preguntaste cómo empecé a hacer fotos...? Pues esta es mi historia de cómo conseguí mi primera cámara. En realidad es la única cámara que he tenido... ¿Me sigues hasta ahora...?

William Hurt - Como un cordero.

H.K.- Esta es la historia de cómo ocurrió. Muy bien... Fue en el verano del setenta y seis, cuando empecé a trabajar con Vinnie. El año del bicentenario. Un día entró un chaval y comenzó a robar cosas de la tienda. Estaba ante la estantería del fondo, metiéndose revistas de chicas desnudas bajo la camiseta. Yo no le había visto porque había mucha gente delante del mostrador. Cuando vi lo que estaba haciendo le empecé a gritar. Salió zumbando como un conejo, ¡fiummm! Para cuando yo había salido del mostrador, él ya corría perdiendo el culo por la Séptima Avenida. Le perseguí durante media manzana y luego abandoné. Se le había caído algo por el camino. Y, como no tenía ganas de seguir corriendo, me agaché para ver qué era. Resultó ser su cartera. No había dinero dentro, pero llevaba su permiso de conducir junto con tres o cuatro fotos. Podría haber llamado a la policía y denunciarle. Sabía su nombre y dirección por el carnet, pero sentí lástima por él. No era más que un pobre desgraciado. Y en cuanto vi las fotografías que llevaba en su cartera... Me fue imposible sentir ningún sentimiento de enfado hacia él. Roger Goodwin; ese era su nombre. Recuerdo que en una de sus fotos estaba junto a su madre y en otra de ellas aparecía sujetando un trofeo en el colegio; sonreía como si... como si le hubiese tocado la lotería. Je, je, je. No tuve coraje... Un pobre chico de Brooklyn... Y tampoco era tan grande... Al fin y al cabo, a quién le importaban un par de revistas guarras... Así que... conservé la cartera. Ah... De vez en cuando sentía la necesidad de devolvérsela, pero entre unas cosas y otras nunca lo hacía.

Entonces llegó la Navidad... y... y yo no tenía nada que hacer.

Vinnie me había invitado a su casa pero su madre se puso enferma y tuvo que ir a Miami junto con su mujer. Así que aquella mañana yo estaba en mi casa compadeciéndome de mí mismo. Entonces vi la cartera de Roger Goodwin en una repisa. Me dije: - "¡qué coño!, ¡¿por qué no hago algo bueno por una vez?!". Me puse la chaqueta y me fui a devolver la cartera. Vivía en Boerum Hill, en uno de esos bloques de casas baratas. Recuerdo que aquel día hacía un frío que pelaba. Me perdí buscando el edificio del chico. ¡Todos aquellos bloques parecían iguales y yo siempre terminaba en el mismo patio creyendo que era otro! Es igual... Al final, encontré el edificio que buscaba y el piso que buscaba. Llamé al timbre. Nadie respondió. -"No habrá nadie"-, pensé. Volví a llamar para asegurarme. Ya estaba a punto de irme pero esperé un poco más y oí unos pasos tras la puerta.

La voz de una anciana preguntó: -"¡¿Quién es?!".

Contesté: -"Busco a Roger Goodwin".

-"¿Eres tú, Roger?"-, dijo ella. Después de luchar con quince cerrojos, abrió la puerta. Tendría por lo menos ochenta o quizás noventa años, y lo primero que advertí en ella fue que... era ciega...

-"¡Roger, sabía que vendrías!-, dijo. -"¡Sabía que no te olvidarías de tu abuela Ethel en Navidad!". Y entonces, abrió los brazos como si fuera a abrazarme. ¡Yo no tenía mucho tiempo para pensar, tenía que decirle algo enseguida!

Y, antes de que pudiera darme cuenta, las palabras salieron de mi boca:

-"Así es, abuela Ethel: he vuelto para verte por Navidad"-. No me preguntes por qué... No sé por qué se lo dije... simplemente me salió...

Aquella anciana de repente me abrazó allí en la puerta... yo también la abracé... Fue como si los dos decidiéramos jugar a ese juego..., sin tener que discutir las reglas...

Sabía de sobra que yo no era su nieto. Era vieja y chiflada, pero no estaba tan mal como para no distinguir entre un completo extraño y alguien de su propia sangre. Sin embargo, fingir le hacía feliz. Yo no tenía nada que hacer... Así que acepté encantado el juego.

Bien. Entré con ella en el piso y pasamos el día juntos. Cada vez que ella me preguntaba que qué tal me iba, yo le mentía. Le dije que había encontrado un buen trabajo en un estanco, le dije que iba a casarme, le conté las historias más bonitas que se me ocurrieron. Mientras, ella fingía creérselo todo: -"¡Muy bien, Roger!"-, me decía asintiendo con la cabeza y sonriendo; -"¡Siempre supe que te iría bien en la vida!".

Bueno... Al cabo de un rato me entró hambre. Dado que no había nada de comida en la casa, salí a ver si encontraba alguna tienda abierta y... compré... un montón de cosas: compré un pollo asado, sopa de verduras, un poco de ensalada de patatas... Un montón de cosas. La abuela Ethel tenía guardadas un par de botellas de vino en su cuarto. Je, je, je... Así que entre los dos pudimos organizar una comida de Navidad digna. Nos pusimos un poco chispas con el vino... Y cuando terminamos de comer fuimos a la sala de estar. Los sillones eran más cómodos.

Yo tenía ganas de mear, de modo que me disculpé y fui al cuarto de baño que estaba abajo. Las cosas entonces tomaron otro rumbo... Ya había hecho bastante el tonto con el numerito de fingir ser su nieto pero... lo que hice luego... fue especialmente insensato y desde entonces no he podido perdonármelo.

Entré en el baño. Apiladas en una de las paredes junto a la ducha, descubrí un montón de cámaras, seis o siete, nuevas, de 35mm. ¡Estaban sin estrenar! ¡Yo no había hecho una sola fotografía en mi vida! Y muchos menos todavía robado. Pero en cuanto vi aquellas cámaras en aquel cuarto de baño, decidí que una de esas máquinas sería para mí. ¡Así, sin más!

Y sin pensarlo un momento, tomé una de aquellas cámaras, la escondí debajo del brazo y volví a la sala de estar. No había estado fuera más de tres minutos, pero en aquel rato la abuela Ethel se había dormido. Demasiado vino, supongo... Me fui a la cocina y lavé los platos. Ella dormía plácidamente, roncando como un bebé. No había por qué molestarla. Así que... decidí irme.

No podía escribirle una carta de despedida puesto que era ciega. Así que me marché. Puse la cartera de su nieto sobre la mesa, volví a coger la cámara y salí del apartamento.

Así se acaba el cuento...".


W.H.-"¿Alguna vez volviste a verla? ¿No fuiste a visitarla?"-.

H.K.-"Una vez. Tres o cuatro meses después. ¡Me sentía tan culpable por haber robado la cámara que ni la había usado! Al final resolví devolverla, pero la abuela Ethel ya no estaba allí. En aquel apartamento vivía otra persona y no pudo decirme dónde estaba".-

W.H.-"Seguramente había muerto"-.

H.K.-"Sí, seguramente"-.

W.H.-"De ser así, pasó su última Navidad contigo"-.

H.K.-"Supongo que sí... Eso nunca lo había pensado"-.

W.H.-"Fue una buena acción. Fue muy bonito lo que hiciste por ella"-.

H.K.-"¡Mentí y robé a esa mujer! ¡Ja, ja, ja! ¿Llamas a eso una buena acción?"-.

W.H.-"La hiciste feliz... Y la cámara había sido robada, no pertenecía a la persona a la que se la cogiste..."-.

H.K.-"Todo por el arte, ¿eh, Paul?"-.

W.H.-"No diría tanto pero, al menos, has hecho un buen uso de la cámara"-.

H.K.-"Y tú tienes tu cuento de Navidad, ¿no?"-.

W.H.-"Sí, supongo que sí... El embuste es todo un arte, Auggie. Para inventar una buena historia hay que saber tocar las teclas adecuadas y creo que tú estás entre los maestros"-.

H.K.-"¿Qué quieres decir...?"-.

W.H.-"Quiero decir... eh... Ja, ja, ja... ¡El cuento es bueno!"-.

H.K.-"¡Joder! ¡Si no puedes compartir un secreto con un amigo, qué clase de amigo eres!"-; dice sonriendo.

W.H.-"Exacto. La vida no valdría la pena, ¿verdad?"-.



Y los dos fuman y sonríen.



Suena la canción "Innocent When You Dream", de Tom Waits, que te pone los pelos de punta y el nudo en la garganta (como me pasa con la canción de "La Golondrina" en "Grupo Salvaje", de Sam Peckinpah, otra de mis diez películas favoritas de todos los tiempos) y, con imágenes en blanco y negro ahora, vemos toda la historia del "Cuento de Navidad", de Auggie... Por Paul Benjamin...".

...

FIN

...

¿Qué importa que una historia sea real o no? Lo importante es que alguien, al leerla, la crea.

Creo que el arte trasciende todo eso y más. Es el motivo por el que el arte es único y vital. Es la búsqueda de un medio para comunicarnos entre todos nosotros. Es necesario como el respirar. 

"Un libro y medio pan", que dijo Lorca...

Esta escena de la película es un auténtico "regalo de Navidad" para cualquier persona con un mínimo de sensibilidad y que le guste el Cine con mayúsculas, donde unos actores están sublimes, que logran incluso expresar un montón de cosas sólo con sus miradas, con sus sonrisas. Es un Cine muy próximo a la Literatura, claro está, con ritmo lento, que se saborea como si leyeras un buen libro, con unos diálogos magníficos.

Si no habéis visto "Smoke", de Wayne Wang y Paul Auster, ¡ya estáis tardando! ¡Sólo se vive una vez y estas películas merecen ser vistas aunque sea sólo una vez en la vida!

¡Saludos a todos, felices fiestas venideras, feliz año 2022 y a disfrutar del buen Cine y de los libros!