viernes, 21 de marzo de 2014

Probando el microscopio digital USB Andonstar (2).

Bueno gente, pues voy a seguir mostrando algunas imágenes que he obtenido con los primeros tientos que le estoy dando a este "Andonstar 2MP USB Digital Microscope Video otoscope endoscope loupe camera cam" (que es su nombre completo).




Diego Avendaño propuso en mi muro de FaceBook que probara a tomar imágenes ampliadas de objetos más conocidos por todo el mundo, más cotidianos y mundanos como anillos, pendientes, piel del brazo, alimentos y dinero. Así que tomé nota de la interesante propuesta porque así todo el mundo se podría hacer mejor una idea de lo que puede llegar a aumentar el AndonStar, ya que las especies de distintos minerales, lógicamente, no es algo conocido por todos (aunque personalmente es el principal uso que le voy a dar a este aparato). Así queee....... ahí van las fotografías. Aún tengo que practicar para cogerle el truquillo a este cacharrico y también tengo que estudiar la manera de retocar posteriormente un poco el tono, color y saturación de las imágenes, a ver si consigo fotografías más atractivas. Investigaré qué tipos de formatos puedo grabar. Aunque voy a ir despacito y, de momento, tan sólo experimentaré con los aumentos, a ver hasta dónde soy capaz de llegar con esta lupa digital...

Vamos primero con una moneda de 1 euro:



A modo de zoom, voy a ir ampliando la imagen de la moneda centrándome en los ojos del Rey de España, hasta enfocar, por último, un sólo ojo...:

Más cerca...

... y más cerca...

... y más cerca

Muevo la moneda para centrarme ahora en la letra "Ñ" de "ESPAÑA"...:

La letra "Ñ" con su virgulilla

La virgulilla, más grande...

Por último, una punta de una de las estrellas que tiene esta moneda:

Punta de una de las 12 estrellas que aparecen en la moneda de 1 euro

Bueno, por hoy ya está bien de practicar. Creo que con ésto ya os podéis hacer una idea de la capacidad del AndonStar, ¿no? Pero tened en cuenta de que estoy empezando a utilizarlo, ¿eh? Próximamente publicaré más fotografías hechas con este "pequeño-gran juguetito"  ;-)

¡Saludos!

miércoles, 19 de marzo de 2014

Mis primeras imágenes de minerales micro

¡Buenas!

Como hoy es San José, es decir, mi día, y mañana, 20 de Marzo, es mi cumpleaños, mi mujer, Rocío, me compró por eBay un microscopio digital AndonStar USB y la verdad es que estoy muy contento con este juguete :) 


Aquí tenéis algunas fotografías del bicho... Es muy bonito (de los más bonitos que he visto de este tipo de microscopios, o lupa endoscópica o como queráis llamarle...) y su diseño me gusta mucho porque es elegante, minimalista y está muy bien pensado: es decir, está hecho de metal y, por tanto, es muy sólido, pesa y es estable (otro punto a su favor con respecto a otros modelos compuestos de piezas de metal y plástico). Además, puedes regular la altura y moverlo como quieras, ya que sus tornillos y componentes están muy bien pensados para ello. También me gusta que tenga, en el propio cable USB, un regulador de las luces led que el tubo tiene en la punta y un botón para capturar imágenes (aunque yo prefiero hacerlo desde el PC).

Desmontando el microscopio digital AndonStar USB.

La verdad es que tenía muchas ganas de probar un cacharro de estos, sobre todo para hacerle unas fotos a mis minerales tamaño micro, pues no lo dudé a la hora de pedirlo como regalo, jejejejeee...  ;-)



Además, añadir que me llamó la atención algunos vídeos que vi en YouTube, sobre todo la nitidez de imagen que se puede llegar a conseguir y la capacidad de aumentos que tiene este AndonStar. No esperéis fotografías de calidad profesional, ni resoluciones que permitan una buena posterior impresión... Pero para observar cuerpos de tamaño microscópico en la pantalla del ordenador y/o crearte un fichero digital de tu colección de piedrolos..., ¡¡es una auténtica pasada!!

Mi mini-estudio de fotografía digital portátil: práctico, ligero, barato y muy manejable

En mi cuenta de FaceBook ya he publicado las primeras fotografías que le hice a un cuarzo azul de Antequera (Málaga). A continuación os muestro las imágenes ampliadas de la muestra que podéis ver en las dos fotos de arriba: es un filón de cuarzo hialino en esquisto típico de la zona de Torrox (Málaga). Lo encontré el verano pasado, partiendo algunas piedras en la playa (¡ya veis!; la gente toma el sol..., practica natación..., juega al tenis con las palas..., hacen castillos de arena... Pero yo no: yo estoy todo el rato mirando rocas... eso sí: el cogote se me pone muy morenito... el resto... blanco como el papel... en fin... moreno estilo lenguao...). 
Ahí van las fotos:

Cristal de cuarzo hialino o "cristal de roca". Tamaño de 4 mm. Torrox (Málaga).

Otro cristal, este de 2 mm., dentro de una pequeñísima geoda.

Otro cristalito de cuarzo (3 mm.) con turmalina negra o "chorlo". Se puede observar un cristal de turmalina dentro del cristal de cuarzo.

El mismo cristal anterior, visto desde atrás.

Pues eso... lo dicho: ¡qué estoy muy contento con mi juguete! Creo que es un pequeño paso para iniciarse en la macro-fotografía y disfrutar fácilmente de ella. Ya iré publicando más imágenes por aquí, según vea... ¡Espero no saturar el blog con ellas! ¡Jajajaaa!

¡Saludos!

viernes, 21 de febrero de 2014

Pintando una escena de carrera de cuádrigas y su proceso

Por curiosidades del destino, otra vez me veo envuelto en una ilustración ambientada en la Antigua Roma. Esta vez se trata de la elaboración de una escena de carreras de cuádrigas. Voy a mostraros a continuación el resultado final:

Ilustración final de una carrera de cuádrigas


Y ahora, varias imágenes consecutivas para que veáis el proceso creativo...:

Uno de los primeros bocetos


Boceto posterior más desarrollado


El dibujo pasado a líneas vectoriales


Entintado


Color y textura


Añadiendo ruido, nubes de polvo y arena, etc.; para darle más fuerza a la imagen


Y ya está, listo para ser enmarcado y colgado en la pared. De estas etapas del proceso creativo, con las que más disfruto son la inicial (es decir, todo el "brainstorming", generar ideas a mansalva, elegir algunas, descartar otras, componer y planificar la imagen...) y aquella en la que comienzo a añadir texturas. Los que me conocen bien saben que adoro las rocas, los minerales, las grietas, los desconchones... En fin, gustos estilísticos raros que tiene uno... qué se le va a hacer  ;-)

Espero que os guste.

Saludos.

domingo, 16 de febrero de 2014

"La Vida de Adèle": entre Egon Schiele y Eric Rohmer

En el Cine (ahí va, con mayúsculas, como a mí me gusta escribirlo) han habido muchos intentos de copiar el estilo del maestro Eric Rohmer, es decir, realizar una película que muestre naturalidad en su máximo exponente. Pero esto que parece sencillo, en realidad no lo es en absoluto. De hecho, si miramos al Cine Español (sin ir más lejos) hay infinidad de ejemplos de fracasos en esta intentona: no voy a citar ninguna porque hay muchísimas, pero decir que también hay (exiguas) excepciones como, por citar alguna, la notable "Bon Appetite" (2010), del director David Pinillos. Y es que, una película de Cine, el oficio de actuar, en definitiva, consiste en engañar, es decir, representar una realidad que no lo es. Creo que era Luis Buñuel el que decía que "El Cine es un sueño dirigido"Y así es (¡ya me guardaría yo de contradecir al maestro de Calanda!).




La bellísima película "La vida de Adèle" (2013), de Abdellatif Kechiche, es una de las mejores películas del año 2013. Ganadora del Premio a la Mejor Película en el Festival de Cannes; sin embargo, yo no la calificaría nunca de "Obra Maestraporque ya existe la obra de Eric Rohmer. ¿Por qué hago mención a Eric Rohmer? Porque, como decía, el viejo maestro francés logró siempre derribar esa mentira que es el Cine y hacerlo maravillosamente real.


Eric Rohmer

Cuando uno ve por primera vez una película de Rohmer (uno de los directores que me hicieron amar tanto al Séptimo Arte) es como un descubrimiento bellísimo e increíble, en la que sólo es falso la aparente sencillez de su Cine, donde pareciera que no existiese cámara que esté rodando, al ver actuar a los actores y actrices, niños y niñas...; donde todos hablan de manera natural, como la vida misma. Vamos que si no habéis visto nunca una película de Rohmer... ¡ya tardáis en ver alguna! Ya me contaréis...

Y uno de los aspectos que más me han gustado de esta bella y natural película de Abdellatif Kechiche es, sin duda, esa aparente sencillez, tan difícil de conseguir. Tanto es así que incluso las dos actrices protagonistas, Adèle Exarchopoulos (¡alucinante el trabajo inmenso de esta actriz en la película!; ella sóla lleva todo el peso del film con su mirada, capaz de transmitir con pocos gestos y en segundos dolor, alegría, rabia, impotencia, patetismo, ruborizarse...; es algo mágico) y Léa Seydoux (Emma, la pintora de pelo azul de la que se enamora la protagonista), se han quejado del director tunecino y de lo durísimo que fue el rodaje. Y lo veo lógico y normal. Son don personas muy jóvenes y, además, conseguir ese efecto de naturalidad es tremendamente complicado y requiere muchas, muchísimas repeticiones de escenas hasta que se logra lo que uno quiere.


Abdellatif Kechiche, Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux en Cannes.

"La Vida de Adèle" es, sobre todo, una preciosa historia de amor. Una historia romántica porque no tiene un "happy end" norteamericano (sino no sería romántica, desde luego: hay que diferenciar lo que es una película romántica -por ejemplo, "Romeo y Julieta" (1968), de  Franco Zeffirelli- de lo que es una película "romanticona" o cuento de hadas -por ejemplo, "Pretty Woman" (1990), de Garry Marshall). Es decir, la protagonista no consigue que el amor de su vida acabe viviendo con ella para siempre, alejándose solitaria por una calle, triste y vestida de azul: del color del pelo de su primer amor... El azul es el color más calido y siempre está asociado a la tristeza. En inglés, el color azul significa tristeza (por ejemplo: "She was feeling blue" -"Ella se sentía triste"-). "La película es devastadora como la vida misma, al fin y al cabo, que muestra como duelen las relaciones, la ruptura y el no poder superarlo", como bien dice el brillante crítico Fausto Fernández.

La película está llena de escenas realmente memorables. El primer beso que se dan en el parque Adèle y Emma, al lado de un inmenso árbol y el sol brillando al fondo de la imagen. O los momentos en los que Adèle come spaguettis con tomate con su familia, sin hablarse, mirando la televisión (la diferencia con la familia de Emma, la pintora, es notable). O las larguísimas secuencias en el instituto o en el colegio (rarísimo es ver estas secuencias tan largas en el Cine contemporáneo y que a mí, personalmente, me encantan). O lo bien que muestra a esas personas tristes que se sienten bien al ejercer el cotilleo y criticar la vida de los demás, sin reparar en el daño que pueden hacer o sin darse cuenta de que sus vidas son miserables o que no son tan ejemplares como para andar valorando qué es lo que hace o deja de hacer el prójimo. O la manera tan natural que tiene la película de mostrar como es realmente la gente joven si la comparamos, por ejemplo, con muchos films "made in Hollywood" donde aparecen adolescentes idiotizados guaperas, a cual más imbécil y gilipollas; es decir, en "La vida de Adèle" la gente joven se muestra normal, tal cual es en la vida real, capaces de hablar de Sartre o de lo buenos que están unos spaguettis con tomate...


Adèle y Emma

En definitiva, agradezco mucho el trabajo de Abdellatif Kechiche porque es una película valiente, huyendo de crear personajes planos y sin aristas, huyendo de crear una película mojigata y conservadora "made in Hollywood", 
en la que cuenta una historia con total libertad y como le da la gana, huyendo de la triste y gris homogeneidad imperante en la Cultura de hoy día donde,
si no eres políticamente correcto (llévese al bando que se quiera llevar, ¿eh?; que hay conservadores de izquierdas y conservadores de derechas) estarás condenado y señalado con el dedo, ahí, en pleno siglo XXI, como si de la Santa Inquisición se tratase. Lo cual no deja de ser triste y muy preocupante. Me alegra ver películas como "Shame" (2011) de Steve McQueen o "Nymphomaniac -Vol. 1-" (2013) de Lars von Trier y que consigan buenas críticas y premios. El Cine es un Arte y, como tal, nunca puede ser políticamente correcto ni homogéneo. Nunca puede caer en el aburrimiento o en la indiferencia. O ser dócil y hacer caso a las censuras (sean de donde sean y de donde vengan...). Eso sería muy mala señal... Que a estas alturas existan diferentes tipos de inquisores e inquisidoras (ya sean de extrema izquierda o de extrema derecha) da risa. O mucha grima, según se quiera mirar la cosa...

Me alegra muchísimo que esta película ganara todos los premios que ha ganado: me renueva las esperanzas en el ser humano. Sin embargo, como ya he dicho anteriormente, no estamos hablando aquí de una Obra Maestra porque ya existe Eric Rohmerporque estoy seguro de que Rohmer sería capaz de contar perfectamente esta misma historia en noventa minutos y no en ciento ochenta, lo cual yo siempre agradezco en el alma. Por regla general, no me suelen gustar la películas que duran más de hora y media...

En cuanto a las escenas de sexo (casi explícitas) que tantos ríos de tinta han hecho correr... bueno, paso; yo ahí no entro. A estas alturas del siglo XXI y con la edad que ya tengo no me voy a asustar de nada tan fácilmente. Siempre pienso que cuando un cura ve pecaminoso el cuerpo desnudo de un hombre o de una mujer, no es culpa del cuerpo sino de la mente del cura. Las escenas de sexo de esta película me parecen de lo más normal y natural. Hay quien critica que son demasiado exageradas o demasiado largas (unos diez minutos o así, dicen los que las han cronometrado...; cosa que me resulta harto curiosa, por cierto...) pero es que, si os fijáis en el resto de escenas de la película, todas son bastante dilatadas en el tiempo, así que no veo el problema de por qué éstas escenas de sexo no tienen que ser igual de largas. Además, pienso que estas escenas tienen su justificación porque hay una secuencia posterior, en un bar semivacío, en la que Adèle y Emma se vuelven a reencontrar después de tres años de separación y en la que se muestra, naturalmente, que el sexo forma parte del amor y que es muy importante en las relaciones, así que no veo por qué habría que escandalizarse por ello o criticarlo, la verdad.


Una obra de Egon Schiele

De hecho, en la película se hace referencia al artista Egon Schiele y no es casualidad. Tuve que estudiar a fondo a este pintor en mis estudios de Bellas Artes en Machester ("¿Por qué se les llama "Bellas Artes"? ¿Es que acaso existen las "Feas Artes" -diálogo extraído de la película entre de Adèle con Emma-  ;-)  Egon Schiele fue muy criticado, rechazado y hasta amenazado por la libertad con la que él pintaba el desnudo y sus poses, tanto el desnudo masculino como el femenino. Si no hubiera sido por amigos como Klimt seguro
que lo habrían colgado de un pino, quemado en la hoguera o se habría muerto más joven aún. Las figuras que pintaba Schiele (fuera una casa, una planta, un hombre o una mujer desnuda...) mostraban lo que es la soledad del ser humano (en sus obra hay figuras donde han sido aisladas del resto del lienzo o papel con una línea gruesa blanca o con un trazo negro y continuo, aislando la silueta...) y su melancolía. Como bien señala Carlos Olalla, la obra de Schiele muestra erotismo, sí, pero también "el silencio de los placeres íntimos, el callado grito de los abrazos no dados… No hablan de amor, pero sí de la sensualidad de las amistades amorosas o del onanismo solitario y siempre fiel... Todo en Schiele es soledad, desolación, no hay alegría en sus personajes pero tampoco tristeza. Son simples seres que pasan por la vida intentado entenderla, conocerla para conocerse, disfrutarse para disfrutarla...". 

Por eso, en la película "La vida de Adèle" hay una fortísima relación con Egon Schiele, porque la protagonista muestra todos esos sentimientos y pareciera un personaje sacado de un cuadro del pintor austriaco. De hecho, los ojos de Adèle, la mirada de esta actriz es bellísima y muy intensa, como las modelos que pintaba Schiele, mirada que llevan todo el peso de la película (repito, el trabajo de Adèle Exarchopoulos es algo fuera de este mundo. Impresionante). Me recordó mucho también al increíble trabajo realizado por Renée Jeanne Falconetti en aquella Obra Maestra de Carl Theodor Dreyer llamada "Juana de Arco" (1928). El espectador tan sólo tiene que mirar a los ojos de la actriz para situarse en la historia, saber qué está ocurriendo y qué está pensando... Algo muy difícil de conseguir.  


Renée Jeanne Falconetti en "Juana de Arco", de Dreyer

Insisto, como decía, "La Vida de Adèle" es, aparentemente, un film sencillo pero no lo es en absoluto. Una película de amor sobresaliente y muy, muy recomendable.

Saludos y a disfrutar del buen Cine  :-)

lunes, 13 de enero de 2014

El Gato de Carneiro: Un mes en Amazon

El Gato de Carneiro: Un mes en Amazon:   Ya ha pasado un mes desde que mi amo publicase su novela en Amazon. Así que pienso que ya puedo analizar un poco los efectos del est...

miércoles, 18 de diciembre de 2013

"La Grande Bellezza" (2013): una maravillosa película de Paolo Sorrentino

"La Grande Bellezza" ("La Gran Belleza" es el título en español) de Paolo Sorrentino es una película que, desde ya, recomiendo a todo el mundo que veáis; una película que ha provocado en mí una terrible fascinación, de la que me podría tirar horas y horas escribiendo y que comienza con una cita de "Viaje al Fin de la Noche" del escritor francés Louis-Ferdinand Céline que dice así: 

"Viajar es muy útil, hace trabajar la imaginación. El resto no son sino decepciones y fatigas. Nuestro viaje es por entero imaginario. A eso debe su fuerza. Va de la vida a la muerte. Hombres, animales, ciudades y cosas, todo es imaginado. Es una novela, una simple historia ficticia. Lo dice Littré, que nunca se equivoca. Y, además, que todo el mundo puede hacer igual. Basta con cerrar los ojos. Está del otro lado de la vida".


Cartel original de la película


Me resulta curioso como ayer, al terminar de ver "La Grande Bellezza", sentí lo mismo que cuando leí "El Quijote" de Cervantes (sí, sí: soy uno de los que se ha leído "El Quijote" de verdad; no lo digo para presumir, como hacen otros, ni nada de eso...). Todo el mundo estamental de la cultura española (tan corrupta y maltrecha hoy día) aconseja leer "El Quijote" alguna vez en la vida, y organizan bienintencionados actos multitudinarios muy bonitos y tal, pero de los que dudo si tendrán alguna pizca de eficacia real, es decir, dudo de que si la gente se animará y comprará la magistral novela de Cervantes para leerla DE VERDAD (que es lo que hay que hacer, sin miedo y disfrutando de su lectura, sin más tonterías).

Deberían, además, hacer esta promoción de lectura con otros grandes libros. Y también estaría bien promocionar el visionado de grandes películas: no olvidemos que el Cine es otra de las Bellas Artes. Y "La Grande Bellezza" es una gran película. Porque es de esas obras que hablan del ser humano, mostrando lo bueno, lo malo, y lo regular, sin blancos ni negros: sólo tonos grises y con color, con muchísimo color, sin juicios de valor, y sin posicionarse de un lado o de otro porque sino se caería en el error político de simplificar las cosas (ya sabemos todos de qué hablo, ¿verdad? Efectivamente: hablo de la estupidez del baile de la Yenka, como yo lo llamo...; "izquierda, izquierda, derecha, derecha...". En fin... Majaderías para engañabobos que pretenden manipular. El ser humano es muchísimo más complejo que un color rojo y un color azul, osea, no se puede describir algo que es tan poliédrico con tan sólo dos lados. Y por eso esta película es grande, compleja, fascinante y poliédrica, al igual que lo es "El Quijote", obra que también es muy divertida (es curioso como pocas veces se defiende el lado jovial de la obra cervantina). Como decía don Paco de Lucía en una entrevista televisiva "el humor es signo de inteligencia; es el rasgo que nos distingue del mono". Uno siente que, en estas grandes obras (sean de Literatura o de Cine), está el tan buscado sentido de la vida, aunque al final uno no llegue a conclusiones definitivas, quizás sencillamente porque ese sentido vital no existe realmente. El propio protagonista de esta película, Jep Gambardella (un periodista y escritor fracasado, magistralmente interpretado por el actor Toni Servillo) dice (si la memoria no me falla, que seguro que sí): "La Muerte es el final de todo y es lo más cierto. La Muerte se esconde detrás de la Vida, que es tan sólo una cortina de palabras de bla, bla, bla, bla..., con pequeños destellos de la gran belleza que lo eclipsa todo. Belleza que uno intenta agarrar y describir, pero que será sólo más bla, bla, bla, bla... La Vida es tan sólo un truco de magia. Es sólo un truco".


Genial interpretación del actor Toni Servillo

La película comienza con un turista japonés desmayándose en el suelo, no se sabe bien si por el calor sofocante de Roma o por la arrebatadora belleza de la ciudad. Todo con una música sacra preciosa.

Después, como contrapunto,  viene una deslumbrante escena inicial de una fiesta, con música de Raffaella Carrá mezclada con una cómica banda de mariachis, en la que todo encaja perfectamente a pesar del bullicio. Los actores van todos a lo suyo, no parece que exista cámara. El Cine hecho magia. Es una magnífica secuencia y muy difícil de rodar.


La fiesta y el baile en "La Gran Belleza"



Baile festivo y energético en otra película: "Zatoichi" (2003) de Takeshi Kitano

La escena de la fiesta inicial me recordó mucho a la rodada por Takeshi Kitano en "Zatoichi", no porque sea igual (la escena de baile de Takeshi Kitano tiene coreografía y en esta de Paolo Sorrentino no existe...; no, al menos, aparentemente y en primera instancia, porque los participantes de la fiesta bailan haciendo el trenecito: "Me encantan los trenecitos de Roma porque son trenes que no llegan a ninguna parte", dice en una ocasión irónicamente el protagonista), pero sí son escenas de fiesta y baile con una energía intensa, transmitiendo al espectador una alegría y frescura muy especial. Vamos, que casi dan ganas de saltar de la butaca y mover el esqueleto (no se si me explico...). Este tipo de secuencias, con tantos actores, luces, sonidos...; con tan poco espacio para moverse...; son tan complejas de rodar y montar que no son nada habituales en el cine de hoy día. A veces, cuando se intenta algo parecido, no queda tan bien como en estos dos ejemplos de Kitano y Sorrentino. Por eso estos dos directores de Cine son tan buenos en su trabajo.


Jep Gambardella (el actor Toni Servillo) en la fiesta inicial de la película


Añadir que la presentación del protagonista es, simplemente, sublime. Primero aparece con una sonrisa puesta (como podemos ver en la foto de arriba), estilo máscara, para congeniar socialmente con sus semejantes... Después, el protagonista (de pronto) se desmarca del baile multitudinario, encendiendo otro cigarrillo y, finalmente, mirando cara a cara al espectador, sin pestañear (como decía Fernando Fernán Gómez: "los buenos actores y actrices no pestañean. Deben saber controlar ésto porque los ojos son la conexión de los sentimientos entre el actor y el espectador. Si el actor pestañea, esa conexión se destruye sin querer...), mostrando su rostro real, en un paréntesis del espacio-tiempo narrativo de la película, con una expresión de tristeza tremenda y que contrasta con el jolgorio que le rodea: es indicativo de que, en realidad, el protagonista no es un ser feliz. Sí, es un conocido periodista y está rodeado de gente, vale, pero es un fracaso como escritor (sólo escribió una novela de joven llamada "El Aparato Humano", con la que obtuvo un premio, pero no volvió a escribir porque en un momento del film confiesa que "soy muy vago para escribir una novela... Yo soy un corredor de sprint, no soy un corredor de fondo. Además, para ser escritor hace falta tener una tranquilidad máxima y en Roma siempre hay muchas cosas que hacer y disfrutar... Y a mí me gustan demasiado las fiestas como para ser escritor...".


El desencantado protagonista se rodea de toda esa cáscara de fiestas, músicas, bebidas, drogas, etcétera, adoptando una actitud cínica para amortiguar su penosa existencia. Realmente es una persona que se siente vacía y fracasada, e intenta rellenar el hueco de su alma abandonándose al hedonismo más absoluto. Digamos que, de manera muy resumida y simplista, ese sería el esqueleto de la película. En otro momento de la película, el protagonista dice: "No conozco las mañanas. Son un enigma para mí. Yo me levanto a las tres de la tarde, cuando ustedes están trabajando, y me acuesto de madrugada".


El hedonista Jep Gambardella, disfrutando de su terraza con vistas al Coliseo de Roma

La película tiene infinidad de detalles y secuencias brillantes. Algunos de los momentos más destacables se corresponden cuando el protagonista, Jep Gambardella, desarma, destruye, desmonta y muestra, finalmente, la verdadera cara de su víctima, utilizando tan sólo su don de la palabra. Ya he señalado anteriormente que el protagonista es una persona muy querida por su entorno social y a todo el mundo cae bien, en general. Jep Gambardella parece muchas veces un dandy con mucha labia escapado de una novela de Oscar Wilde, que sabe divertirse y que divierte a la gente que rodea. Pero, en cuanto tiene la ocasión y la víctima se pone a tiro, aniquila con la palabra, soltando todo el veneno que lleva dentro sin piedad.


La pretenciosa artista del perfomance, realizando una de sus obras en directo...

Algunos ejemplos de sus víctimas son: la artista del perfomance, alternativa, muy moderna ella, "cultureta", pretenciosa y falsa (con la bandera del partido comunista pintada en su bello púbico) que no conoce el significado de algunas palabras que utiliza pero que las usa porque les suena bien ("Pero, ¿cuál es el significado de vibración? Dígame usted cuál es el significado de vibración en su obra", le insiste el protagonista; y ella responde "¡Yo soy una artista y no tengo por qué explicar una mierda a nadie!". Es una escena de una entrevista que me pareció extraña, divertida pero, al mismo tiempo, peculiarmente violenta...). 


Jep Gambardella, bailando con una de sus amigas

O la mujer política, amiga suya desde hace años, que no para de darse ínfulas delante de todos, presumiendo de luchadora y de darse aires de superioridad pero que, realmente, no deja de ser otra hipócrita, como todos, una política que vive como Dios (como todos los políticos) pero que, encima, se está siempre quejando y criticando al prójimo, y que ha conseguido llegar a tener cierto estatus social porque no deja de ser una vulgar trepa, tan decadente y triste como todos los que la rodean, incluido el propio protagonista. La diferencia está en que Jep Gambardella, el protagonista, reconoce ser un deshecho de la sociedad; en cambio, esta mujer política sigue creándose (y creyéndose) su pedestal imaginario con la verborrea que a todo político caracteriza... Pero, al final, la realidad es la que es, la vanidad cae por su propio peso y la mujer termina bailando más adelante con Jep, como reconociendo de que es triste, pero que Jep tiene razón...


El cómico Cardenal y sus clases de cocina

O el Cardenal mujeriego (aunque no se muestra de manera explícita de que éste lo sea en la película), que siempre procura desviar los temas escabrosos que le puedan poner en evidencia, hablando todo el rato de cómo cocinar ésto o lo otro... 

En definitiva, el protagonista reparte hostias de sinceridad a diestro y siniestro a todos los falsos que le rodean, sean de la ideología que sean (el hombre tiene ya 65 años y es difícil que le engatusen o le embauquen con palabrería barata de carácter político, intelectual o religioso), no dejando títere con cabeza. ¡Pero ojo! Los tortazos verbales son demoledores y peculiarmente divertidos (el guión de este film es brillante), repartiéndose con una elegancia ejemplar. 

Aunque no todo es violencia verbal. También hay momentos que muestran en lado más tierno y vulnerable del personaje: por ejemplo, en la muerte de Ramona, los dos mirando el techo donde el protagonista imagina ver el mar (ese mar añorado en el que de joven se bañaba junto a su amada Elisa). O el surrealista momento de la jirafa y la triste despedida del amigo escritor de obras de teatro, un intelectual que lo único que buscaba realmente es el amor de una jovencita que no le hace ni caso, rindiéndose al fin y regresando vencido al pueblo de sus padres. O las conversaciones entre el protagonista y su criada sudamericana; o la mentira piadosa que el protagonista le dice a la madre del muchacho psicópata, asegurándole que lo ha encontrado mejor; la relación materno-filial con su editora (la mujer enana), mostrada claramente en la preciosa secuencia en la que ella le da sopa para comer y le pregunta si está rica: en ese momento, el protagonista parece un niño contestándole a su madre.

La música de "La Gran Belleza" es bellísima y muy variada, al igual que las imágenes, con una espléndida fotografía de Luca Bigazzi, con una utilización de la luz magistral: por ejemplo, destaco el uso de la iluminación del momento cuando la mujer santa (muy similar a la Madre Teresa de Calcuta) dice la siguiente frase mientras todos están comiendo: "la pobreza no se cuenta, se vive"


Paseo por Roma

Imágenes que muestran a una Roma grandiosa pero decadente, moderna pero antigua, llena de luces y sombras. La ciudad de Roma es un personaje más en la película, un personaje vivo lleno de contrastes y contradicciones. Hay música mundana y hay música clásica. Contrastes y más contrastes. Contrastes que conviven perfectamente en el universo que conforma esta película increíblemente rica en matices y que invita a posteriores visionados para intentar captar más detalles que en un primer momento se puedan escapar...

Todas las interpretaciones son magistrales, pero el actor protagonista (Toni Servillo) está inmenso en su trabajo, dándole un toque humano al seductor Jep Gambardella como sólo unos pocos actores privilegiados pueden hacerlo; personaje de una complejidad apabullante, con momentos en los que sólo con la mirada o un gesto el actor está transmitiéndote un montón de sentimientos. Es lo que digo siempre: el mejor actor no es el que gesticula todo el rato, mareando al personal (Jack Nicholson o Jim Carrey, por ejemplo, están insoportables en "El Resplandor" de Kubrick o en "Ace Ventura" de Shadyac, por ejemplo; pero sí están correctos cuando hay un director con mano firme que les ordene contenerse: "A Propósito de Schmidt" de Alexander Payne y "El Show de Truman" de Peter Weir, como ejemplos respectivos...). 


Marcello Mastroianni en "8 y 1/2" de Fellini

Y después está la elegancia innata. Por eso el trabajo de un actor o de una actriz es tan jodido. A parte de que uno pueda estudiar Arte Dramático y demás, si uno no nace con ciertas cualidades físicas (sobre todo, me refiero a la voz, a la elegancia, etc.) nunca podrás ser un buen actor o una buena actriz. Nunca. Lo cual no deja de ser muy cruel porque hay actores y actrices que se esfuerzan mucho en su trabajo y nunca llegarán a ser buenos. 

Mención especial hay que hacer al genial guión y dirección de Paolo Sorrentino. Hay muy buenos diálogos, momentos y frases. Son de estas películas que ves una y otra vez en tu mente después de haberla visto. Se queda grabada a fuego en la retina del espectador. Voy a citar algunas frases o diálogos, pero advierto que seguro que no son exactamente así (¡esta memoria de pez mía!). Pero bueno, ahí van: 

- "De pequeño, nos preguntábamos entre los amigos que qué era lo más nos gustaba del mundo, pero teníamos que dar nuestra respuesta todos a la vez. Y todos respondían: "el coño". Sin embargo, yo siempre decía "el olor de las casas de los viejos". Era evidente que estaba destinado a la sensibilidad...". 

- "¿Por qué criticáis a los nostálgicos? ¿No véis que tan sólo se entretienen porque no tienen ninguna esperanza en el futuro?"

- "Lo mejor de Roma son sus turistas".

- "Cuando llegué a Roma, me dije a mí mismo que yo nunca sería mundano. Jamás. Yo sería el Rey de los Mundanos...".

- "Yo no necesito volver a ser niña. Es evidente que, con mi estatura, he visto todas las cosas desde una perspectiva igual a como la ven los niños".

- "¡Hay que ver cómo sois los artistas! No te veo desde hace un montón de años, te digo que tengo una hija que hace streap-tease y lo único que se te ocurre decirme es por qué le puse Ramona de nombre...".

- "No escribas de temas pretenciosos con ínfulas intelectuales que no interesan a nadie. Eso es una mierda. Escribe algo tuyo, sobre algún dolor tuyo, de algo que sientas tú. Es así de sencillo...".

- "La pobreza no se cuenta: se vive".

- "Si puedes hacer desaparecer a una jirafa, ¿me podrías hacer desaparecer a mí?  - ¿Tú te crees que si pudiera hacer desaparecer personas estaría yo aquí? ¡Venga, hombre! Es sólo un truco...".

- "¿Sabe usted por qué sólo como raíces? Porque las raíces son importantes".

- "La vida es sólo un truco de magia. Todo es mentira y una cortina de bla, bla, bla, bla... Es sólo un truco".


Jep Gambardella y Ramona

También tiene momentos visualmente impactantes y bellísimos:

- Cuando la mujer enana se encuentra sola, al amanecer, buscando a alguien, caminando por encima de una mesa llenas de bebidas, mientras sale el sol por el horizonte de Roma al mismo tiempo que, poco a poco, se va
mostrando por la parte inferior del encuadre un anuncio de neón de Martini...

- Una mujer (en una de las salvajes fiestas de las que monta el protagonista), después de haberse metido cuatro millones de rayas como J de Los Planetas en la canción "Un Buen Día", mira al cielo y sigue viendo rayas: esta vez las líneas blancas que van dejando los aviones a reacción en el cielo azul...

- La impactante perfomance de la artista que, tras desnudarse y vendarse la cabeza, coge carrerilla y estampa su cabeza contra un muro de roca, y después suelta una frase grandilocuente para que el público sorprendido le aplauda (salvo el protagonista, que aplaude con desgana y con expresión irónica).

- La extraña niña perdida, en una cripta fantasmagórica, que le grita al protagonista, sin dejarle hablar "¡¿Quién eres tú?! ¡Tú no eres nadie! ¡No eres nada!". La secuencia parece más propia del Cine Fantástico, sobre todo por los encuadres y los movimientos de cámara...

- La imponente jirafa y el mago que la hace desaparecer cuando el amigo de Jep se despide de él...

- La terraza de Jep (al lado del Coliseo de Roma), llena de flamencos que están descansando de su viaje migratorio, y que vuelan después de que la mujer santa les sople... (un momento muy brillante y realmente mágico, sin duda, también muy propio del Cine Fantástico).

- La elegante secuencia final de los títulos de crédito (¿comparación, quizás, del río Tíber, y sus puentes, con la vida...?; eso es lo que creo yo, desde luego...).


También tiene sus momentos cómicos, como los del futbolista con el que Ramona tuvo relaciones sexuales: "En la cama era muy decepcionante. Sin embargo, me dejó impresionada con sus malabarismos de balón. Incluso llegó a jugar en la selección nacional...". O cuando el hijo psicópata de una de las amigas del protagonista, desnudo y pintado todo de rojo, dice mirando a cámara: - "¡Mamá! ¡Me pones rojo de ira!". Extraño personaje este psicópata, por cierto, y que, sorprendentemente, es uno de los pocos que pone en evidencia al protagonista delante de Ramonapues lo deja sin palabras: - "¿Crees que porque tú no entiendas algo ya no vale nada? ¿Te crees el exclusivo poseedor de la verdad?".


Momento que me recuerda mucho a "El Año Pasado en Marienbad" de Resnais

Se ha comparado muchas veces esta película con "Roma", con "La Dolce Vita" y otros films de Federico Fellini, lo cual es bastante evidente (paralelismos de guión, de personajes en decadencia, la manera de mostrar la ciudad de Roma...; ¡hasta el protagonista lleva esas gafas de pasta gorda a lo Marcello Mastroianni y tiene esa peculiar elegancia innata!).

Pero, como dice Paolo Sorrentino en una entrevista, el hecho de que el protagonista interpretado por Toni Servillo sea más viejo que el personaje interpretado por Mastroianni hace que cambie la naturaleza de la historia: hay más desilusión en "La Gran Belleza" que en "La Dolce Vita".

Personalmente, a mí también me ha recordado mucho a "El Año Pasado
en Marienbad" (1961), de Alain Resnais, sobre todo en el aspecto formal. Como muestra de lo que afirmo está ese mágico momento en el que un señor con bastón, amigo del protagonista, les muestra a Jep y a Ramona los edificios secretos más bellos de Roma, a los que él sólo tiene acceso porque es amigo de Las Princesas (que son tres misteriosas viejecitas que juegan a las cartas tranquilamente). Lo que está claro es que, al igual que en las obras maestras de Fellini y Resnais, esta es una película llena de simbolismo y de una magia, en la que es difícil resistirse a la fascinación que provoca en cualquier espectador medianamente sensible.


El verdadero rostro de Jep Gambardella

También destaco la manera de mostrar (y criticar) lo que es la religión y su tiránica arrogancia. En este sentido, me recuerda mucho a los grandes como Fellini (de nuevo) o Luis Buñuel. Es decir, se muestra el lado tenebroso, cómico, surrelista y esperpéntico de la religión pero, al mismo tiempo, se hace
con cierto respeto por la innegable magia popular derivada de la superstición, con una notable inteligencia, elegancia y maestría, sin llegar nunca a caer en el humor fácil, chabacano y absurdo. Todo ésto, que parece sencillo, en cine es tremendamente complicado, y hay un montón de tristes ejemplos en los que se ha intentado dar una imagen objetiva y real de la religión, cayendo finalmente en el más absoluto de los ridículos (en el Cine Español, por ejemplo, hay numerosos casos bochornosos...), normalmente por falta de capacidad del respectivo director de cine de distanciarse de sus propias creencias, ideologías y emociones. Y es que, para logra éxito en esta empresa, lo ideal es actuar como un entomólogo, estudiando al ser humano con distancia. Y después coger el bisturí y, sin que te tiemble el pulso, cortar sin piedad por donde haya que cortar. Lo dicho, muy complicado. Y sólo los grandes directores de Cine lo consiguen...


De hecho, y para terminar, es como yo veo este film de Sorrentino: una película exacta, precisa, medida al milímetro, que hace gala de su título porque es bellísima, exquisita y muy elegante. 

Vamos que si Paolo Sorrentino realizara un vídeo de la BBC (osea, un vídeo de una boda, de un bautizo o de una comunión) sería capaz de verlo entero. Sí, sí, hablo en serio: ¡sería capaz de verlo EN-TE-RI-TO! Tiene que ver un poco con lo que decía de los actores anteriormente: hay gente que nace con un don, con una infrecuente habilidad que no se puede comprar con todo el dinero del mundo, ni estudiar, ni nada. Y Paolo Sorrentino tiene ese don. Así que habrá que seguir a este director italiano muy de cerca... Porque Paolo Sorrentino es un mago y esta película es un gran truco. ¡Es tan sólo un truco! ;-)

Saludos y a disfrutar del buen Cine.

domingo, 8 de diciembre de 2013

"Tempus Vesanicum", de Alejandro Carneiro (portada de Rojocuarzo)

¡Hola! ¿Qué tal?

Bueno, a ver si, a partir de ahora, puedo ir escribiendo en este blog de cosas en las que voy trabajando, que realmente me interesan y que tienen que ver con mis proyectos creativos... Espero que sea así... poco a poco iré consiguiéndolo...

Hoy os presento un libro titulado "Tempus Vesanicum", del escritor gallego Alejandro Carneiro (ganador del Premio Domingo Santos), que ya está a la venta en Amazon formato físico y en formato digital (Kindle), y cuya nueva portada (para Kindle) está ilustrada por un servidor  :-)

 
Portada del libro "Tempus Vesanicum" (ilustrada por Rojocuarzo).
 
 
La verdad es que fue un honor que Alejandro me eligiera a mí para que me encargara de la ilustración de su nueva portada y ha sido una delicia trabajar codo con codo con él en este proyecto, porque uno no recibe este tipo de encargos habitualmente, donde el cliente te da muchísima libertad a la hora de crear, donde la comunicación ha sido muy fluida y constante desde la pre-producción ("brainstorming", infinidad de bocetos, etc.) hasta el último detalle, donde por el camino he aprendido un montón de cosas (sobre todo de Historia de la Antigua Roma, en la que Alejandro es un auténtico experto), y porque, al final, el resultado definitivo nos ha complacido a los dos.
 
A continuación os pongo algunas imágenes donde se puede ver un poquito del proceso creativo seguido por mí...
 
 
Uno de los primeros bocetos de la portada de "Tempus Vesanicum" (por Rojocuarzo).
 
 
Por ejemplo, en este primer boceto que veis ya recibí mi primer consejo por parte de Alejandro, ya que el soldado romano de la novela que yo quería representar (Lucas) no tiene un alto rango militar y, por tanto, ese casco de cepillo, aunque visualmente es muy atractivo y espectacular, no sería correcto en absoluto. Por eso decía antes que, durante el proyecto, he aprendido Historia (entre otras cosas, porque en todos los proyectos se aprenden muchas cosas, incluidas nuevas técnicas de dibujo a emplear, según le vaya o no al proyecto en cuestión...) y, por tanto, ha sido una experiencia enriquecedora y muy bonita.
 
 
Ahí van más bocetos...:
 
Boceto a tinta de la portada de "Tempus Vesanicum" (por Rojocuarzo).
 
 
Una de las pruebas con mis inevitables texturas... (¡me encanta trabajar con ellas!)
 
 
 
Como digo, el libro lo podéis encontrar a la venta en el siguiente enlace de Amazon:
 
 
 
Me hace ilusión ver mi ilustración ahí, en un libro, en la tienda online más grande del mundo, a la vista de todo aquel que lo quiera comprar...  :-) 
 
Ahora... ¡a ver si se venden muchos ejemplares! (yo ya he comprado el mío, por supuesto).
 
Para el que no lo sepa, primero os tenéis que abrir una cuenta en Amazon, lo cual es gratuito. Aunque hay que rellenar un formulario bastante completito, ya que Amazon es una tienda online bastante seria (y con una política post-venta al cliente sencillamente ejemplar, donde si no quieres algo te devuelven el dinero sin preguntar nada). Vale la pena comprar aquí por la tranquilidad que te da.
 
Después, para poder comprar y descargar libros Kindle, que son el tipo de libros digitales que se venden en Amazon, tenéis que bajaros un programa desde Amazon para instalarlo en el PC llamado "Kindle For PC" (si vais a leer en el ordenador y no tenéis un eBook Kindle), o la aplicación correspondiente que haya para vuestro dispositivo móvil (iPad, iPhone, Android...). Os bajáis el instalador y lo ejecutáis. Y ya está, ya estará instalado el programa en el ordenador (que es donde yo lo tengo).
 
Y, finalmente, con el programa "Kindle For PC" activo, entráis en vuestra cuenta de Amazon y compráis el libro. El precio es de tan sólo 1,02 euros.
 
Si lo leéis ya me contaréis... "Tempus Vesanicum" es un libro muy divertido, mezcla de Ciencia-Ficción, humor disparatado, aventuras y novela histórica. Son doscientas y pico páginas y se leen muy fácilmente. ¡Y, además, la portada está muy chula! ¿Quién la habrá hecho? ¡Jajajajajaa!  :-D
 
Y ahora... ¡¡a comprar y leer "Tempus Vesanicum"!!
¡Saludos!