martes, 12 de septiembre de 2017

"Modern Art" y los juegos de mesa

Todos los que me conocen saben que me apasionan los juegos de mesa o también llamados juegos de tablero. Me gusta cómo lo denominan los franceses: jeux de société. Son juegos ideales para disfrutarlos "en sociedad", con la mujer, con la familia, con los amigos y, en general, con todo aquel que quiera pasar un rato agradable y ameno. Creo que es una de las maneras más sanas y baratas de divertirse y, a la vez, estimular la masa gris. Ya sabemos por los antiguos sabios que hay que ejercitar el cuerpo y la mente. Y los juegos de mesa es una muy buena manera de hacerlo.

Que recuerde, desde que tenía siete u ochos años, jugaba al ajedrez con mi padre al menos dos veces al mes (tres cuando era necesaria una revancha, aunque casi siempre me ganaba él) y, me viene a la mente también aquellos veranos en el pueblo de La Cala del Moral de Málaga, donde jugábamos de todo hasta las tantas de la mañana con la familia. ¡Eran verdaderos maratones de resistencia! El parchís, la oca, el remigio, los Juegos Reunidos Geyper (la caja tenía material y reglas para poder jugar a unos cincuenta juegos diferentes), las siete y media, el dominó, las damas, el póker, el Mastermind, el Yahtzee (aunque mi padre lo llamaba de otra forma que ahora no recuerdo...), la ronda, el Monopoly, los Barquitos, el Misterio, el Scrabble, el Rummikub (que es como el remigio pero con piezas de baquelita), el Trivial Pursuit, el Pictionary, el Scattergories, ... En fin, un largo etcétera de juegos clásicos que la gente de mi generación seguro que ha jugado alguna vez.

Y hoy día sigo jugando. Ya se que aún en nuestra cultura española (aunque la cosa va cambiando lentamente) no está asumido por los adultos, como en otros países del centro y norte de Europa. Jugar a juegos de mesa no tiene edad. ¡Hay juegos para todos los gustos y edades! ¡De lo que sea! Siempre pienso que en esos países europeos juegan más en casa porque tienen peor clima, salen menos a disfrutar en la calle y los juegos de mesa es una genial oferta de ocio para ellos. En España, por ejemplo, tenemos una manera "más mediterránea" de reunirnos.

Ahora, el panorama de los juegos de mesa es muchísimo mejor que en los años de cuando yo era niño, con más variedad de oferta (¡hay infinidad de temáticas, niveles de dificultad, temáticas, etc., donde elegir!), más calidad de componentes (en general) y mayor difusión gracias a las nuevas tecnologías. Así es: las nuevas tecnologías que tanto critico tienen sus cosas buenas y sus cosas malas. Como todo.

Actualmente, cuento con una colección de unos ciento ochenta juegos (entre clásicos y modernos; en tablero y/o formato digital). Evidentemente, no tengo tiempo para jugarlos a todos; es imposible. Y ni que decir tiene que nunca me aburro, por supuesto. Más que juegos de mesa, se podría considerar que muchos son un objeto de colección y con los que disfruto muchísimo tan sólo abriendo la caja, aspirar el olor a papel, cartón y plástico, mirar sus componentes o leer uno de sus reglamentos. Creo que hay algo de fetichismo en ello... no sé... ¿Es grave, doctor?

Hoy me he animado a escribir aquí sobre uno de los últimos títulos que he adquirido y con el cual estoy contentísimo, y que es el juego "Modern Art" (1992), del Dr. Reiner Knizia (un diseñador de juegos de mesa alemán que es un genio de las Matemáticas; ¡el hombre lleva ya más de trescientos juegos diseñados y no para!). "Modern Art" es un sencillo juego de subastas (el mejor que conozco) y que también se puede considerar ya un clásico, pues el Dr. Knizia lo creó en 1992; no es tan famoso como los anteriormente citados, y por eso vengo a hacer justicia y a hablaros de él aquí. Además, la empresa Cool Mini Or Not (CMON) ha realizado una magnífica nueva edición en este año 2017, muy recomendable si os gusta el Arte Contemporáneo y las subastas de obras  ;-)


Portada de la nueva edición de "Modern Art" de Knizia, de la mano de CMON.

Contraportada.

Al margen de que el juego debería llamarse "Contemporary Art" en vez de "Modern Art" (ya sabemos que el Arte Moderno abarcaría desde mediados-finales del siglo XIX apróximadamente hasta mediados del siglo XX; mientras que el Arte Contemporáneo es el arte posterior a 1950-1960 hasta nuestros días), como digo, este es un producto realmente muy bien hecho.

El Dr. Reiner Knizia, autor de "Modern Art" (fotografía de Andhegames).

Si tenemos en cuenta que esta edición de CMON es un producto de importación y que sólo me ha costado entorno a los 30 €, viendo la calidad excepcional de sus componentes y el diseño de producción (en general), es sorprendente que sea tan barato teniendo en cuenta los precios que se barajan hoy en el mundillo de los juegos de mesa.

Abriendo la caja de "Modern Art": el libreto de reglas e información sobre los artistas que ilustran el juego.

Insisto y subrayo: no sé si se podrá apreciar bien en mis fotos, pero estoy MUY impresionado con la calidad del mismo dado su precio. Entusiasmado con mi nueva adquisición... ¡Vaya! Ahora estoy hablando como un marchante de arte... será posible...  :-P 

No me quiero extender más de lo necesario (cosa difícil cuando escribo sobre temas que me gustan), pero decir que, por ejemplo, el manual del juego es una maravilla, tanto por su contenido, estructura y lo bien maquetado que está.

Contenido de la caja.

Al abrir la caja, la sensación es muy buena, con un gran grosor de los cartones que no me esperaba para nada y, como digo, una calidad de materiales, en general, sorprendente. Insisto que no es lo habitual hoy día para un juego de tablero de 30 €. 



Bolsitas zip para dar y regalar: ¡siempre vienen genial!

Además, cuenta con varias bolsitas zip de sobra. ¡Ay, qué me gustan estas bolsas para tenerlo todo ordenadito! Son pequeños detalles que se agradecen mucho.

Las cinco pantallas del juego.

El Museo Reina Sofía de Madrid (fotografía de esmadrid.com).

Tate Modern de Londres (fotografía de tate.org.uk).

El Museo Guggenheim de Nueva York (fotografía de guggenheim.org).

El Museo de Arte Moderno de Sao Paulo (fotografía de cavicaplace.blogspot.com.es).


Esta edición está llena de detalles y si te gusta el Arte Contemporáneo vas a darte cuenta de muchos de ellos y los vas a disfrutar. Por ejemplo, al margen de las obras artísticas que aparecen en las cartas, las pantallas que cada jugador tendrá delante para ocultar el dinero que tiene durante la partida, representan a diferentes edificios de museos de Arte Contemporáneo muy notables por su arquitectura, como el Centro Pompidou de París, el Tate Modern de Londres, el Reina Sofía de Madrid, el Museo de Arte Moderno de Sao Paulo y el Museo Guggenheim de Nueva York.

Una de las pantallas que representa al Centro Pompidou de París.

Centro Pompidou de París (fotografía de parisando.com).

Las cartas están magníficamente ilustradas por las interesantes obras de cinco artistas reales de Arte Contemporáneo: Daniel Melim, Manuel Carvalho, Rafael Silveira, Ramon Martins y Sigrid Thaler. En el reglamento del juego hay un apartado llamado "Artbook" donde se habla un poco sobre la vida de cada uno y su obra. Un detalle, para mí, extraordinario y que le añade mucho valor al producto final.

Además, añadir que las cartas son de un gramaje muy bueno, el tamaño es de 120x80 (tamaño "Dixit") y son agradables al tacto. ¿Qué para disfrutar y apreciar mejor una ilustración se necesitarían cartas de tamaño A2 mínimo, A1 ó A0? Pues sí, así es. Los que nos dedicamos a ésto lo sabemos. Pero entonces... ¡no habría mesa para jugar! ¡¡Y a ver quién es el guapo que las baraja!!  ;-)

Detalle de la textura de la superficie de una de las cartas.

Yo las he enfundado con fundas Mayday Magnum 120x80 mm. y van perfectas. Además, caben en la cuna de la caja enfundadas sin ningún problema (¡otro gran detalle a tener en cuenta y que es de agradecer!), como se puede ver en la siguiente fotografía: 

Todo cabe en la caja perfectamente, debajo y encima de la cuna: ¡hasta las cartas enfundadas!

Por cierto, que aquí señalaría el único detalle que no me ha gustado tanto de esta producción: la cuna es blanca, de cartón fino y muy sosa. Ya que lo han hecho todo tan bien, podrían haberle dado el toque maestro final... pero bueno... Tampoco es algo importante. Podría decirse que representa las asépticas paredes blancas de un museo de Arte Contemporáneo  ;-) 

El resto del diseño es una preciosidad. Fijaros en los cuatro laterales de la caja, por ejemplo:





Ver este tipo de producto, con un Diseño Gráfico y unas ilustraciones tan valientes y extravagantes en un mundillo tan estándar y "acartonado" (que dijo un día el gran Chema Pamundi...) como es este de los juegos de mesa, la verdad es que es un gran soplo de aire fresco. Al principio pensé que quizás, durante la primera partida, nos confundiríamos con el tema de diferenciar los colores y los diferentes artistas pero, en nuestro caso, no fue así. Después de varias partidas, nos dimos cuenta de que todo transcurrió de maravilla y sin problema alguno.

Una muestra de cinco cartas de los trabajos de cinco artistas que forman parte de esta edición de "Modern Art": Manuel Carvalha, Ramon Martins, Daniel Melim, Rafael Silveira y Sigrid Thaler.


Sólo me queda aplaudir a CMON por este trabajo tan bien hecho. Con juegos así, apetece sacarlos a mesa y disfrutarlos. Es un juego divertido, tiene su estrategia aunque sin llegar a abrumares estimulante, las partidas duran algo menos de una hora, es de 3 a 5 jugadores (aunque tiene un modo para 2 jugadores que leí en la "Board Game Geek" que  probaré con mi mujer...; ya os contaré...) y una edad recomendada de 14 años o más

Tablero principal

La única dificultad que le veo (al margen de que es una edición de importación y está en inglés, pero no es un juego dependiente del idioma) es que, al principio, tendrás que aprenderte los cinco símbolos que representan a los cinco tipos de subastas diferentes que hay. Podrían haber puesto una especie de recordatorio por detrás de cada pantalla de jugador, aunque quizás no lo hicieron porque rompería la estética del conjunto. Pero vamos, que al cabo de un rato, te acostumbras. La pieza del martillo de cartón es innecesaria, pero le añade gracia y me gusta.

En los juegos se simplifica mucho cualquier temática que tratan (es lógico y normal, claro) y "Modern Art" no es una excepción, sin duda. No obstante, mientras juegas, es curioso pero no es difícil meterte en el papel de un acaudalado marchante de arte que puja por una u otra obra según vaya la partida. Creo que es un juego extremadamente simple y que cumple a la hora de representar el tema del que trata de manera minimalista y certera. Dará que pensar a más de uno...

Un clásico de los juegos de mesa como es "Modern Art" del maestro Reiner Knizia merecía una edición tan buena como esta, sí señor. ¡Y hay que celebrarlo!

¡Saludos, a disfrutar de los buenos juegos de mesa y de todo lo que se pueda!  :-)

miércoles, 30 de agosto de 2017

"MZ" y "A A" más de cerca.


M Z” (2017). Mixing media on canvas, based on Go Nagai´s “Mazinger Z”. RAW photography converted to JPEG. Canon G16 6.1-30.5mm. 1.8-2.8 (ISO 80, F 4.0 1/8).


A A” (2017). Mixing media on canvas, based on Go Nagai´s “Mazinger Z”. RAW photography converted to JPEG. Canon G16 6.1-30.5mm. 1.8-2.8 (ISO 80, F 4.0 1/8).

martes, 22 de agosto de 2017

"M Z" y "A A": dos cuadros sobre mi infancia.


Pues esta fotografía es una imagen de mis dos últimos cuadros terminados: un proyecto personal titulado “M Z” (2017; técnica mixta sobre tela. 90x30x4 cms.), y A A” (2017; técnica mixta sobre tela. 90x30x4 cms. Los dos juntos, con una separación entre uno y otro de 4 cms., sería un total de 90x64x4 cms.).

Están colocados en el recibidor del piso, así que la gente que entra piensa que somos mi mujer y yo. Bueno, bien, ¡¿y por qué no?! Sin embargo, mientras los he pintado, he tenido presente el período de mi infancia en todo momento.




Los modelos

Queramos o no, la televisión forma parte de nuestra cultura popular, al igual que lo son los cómics, el Cine, la música, la literatura, el teatro, la radio... "Spiderman", por ejemplo, es uno de los grandes iconos de la cultura del siglo XX, creado por los maestros Stan Lee y Steve Ditko. Mi lejana infancia la pasé en gran parte leyendo cómics. La televisión nunca me ha gustado tanto, (¡y ahora mucho menos!); sin embargo, curiosamente uno de los recuerdos más poderosos que guardo de mi niñez es la figura de Mazinger Z


Uno de los bocetos a lápiz de Mazinger Z


Otro de los bocetos a lápiz, esta vez de Afrodita A


Al igual que les ocurre a muchos carcamales de mi generación, la serie de animación japonesa para televisión, “Mazinger Z”, basada en el manga japonés “Majinga Z” (1972; el año en el que yo nací), del genial Go Nagai, me marcó para siempre. La serie de televisión fue producida por Toei Animation en Japón (diciembre de 1972) y llegó a España seis años más tarde, siendo todo un éxito y una auténtica revolución para muchos de los que éramos niños allá por 1978. Y, al igual que pasa hoy día, también hubo una avalancha de cromos, muñecos, juegos, camisetas, caretas y demás “merchandising”. Como veis en las fotografías anteriores, tengo mis réplicas en plástico tanto de Mazinger como de Afrodita A en una repisa del salón de casa. ¡Me encantan!


Imagen vectorial a partir de uno de mis bocetos de Mazinger


Ese “recuerdo poderoso del que hablaba antes consiste en verme a mí mismo como al personaje de Shin-Chan del malogrado Yoshito Usui (que en paz descanse), a las tres y media de la tarde, después del aburrido y mortífero Telediario que tanto gusta a las personas mayores, sentado con los ojos muy abiertos delante del Telefunken (un televisor-trasto del año la pera), sintonizado en emisión VHF (porque por aquel entonces ya teníamos dos canales en España: el VHF y el UHF; tecnología punta, vamos…), y en aquella pantalla gris cóncava surgía la magia, aparecía una misteriosa piscina (no recuerdo bien si lo veía en color o en blanco y negro, aunque apostaría que era esta última la respuesta correcta…) y una voz, la de la gran actriz de doblaje, Julia Gallego (la voz de Koji Kabuto, el protagonista humano de la serie), una voz con mucha reverberación que gritaba – “¡Mazinger!”

Y, de repente, mis ojos se abrían más (como dice Jep Gambardella en “La Gran Belleza”, esa Obra Maestra del Cine de Paolo Sorrentino: - “… Yo estaba destinado a la sensibilidad…”). Es decir, confieso que siempre he sido una persona impresionable, emocional desde niño, y ver el agua de la piscina abrirse como en “Los Diez Mandamientos” era un espectáculo impresionante y, de pronto…, ¡sorpresa! Un monstruoso robot metálico aparecía con los ojos apagados, amenazante, que no sabías si era bueno o malo, como una imponente estatua griega de metal, un monolito invulnerable e  inerte, de diseño enigmático, que surgía de la nada. ¡Para mí, en aquel entonces, era algo mágico! Se erigía el Mazinger Z. "Ma" (que significa "demonio"), "Jin" (que significa "dios") y "Ger" (que significa "energía"). ¡Qué personajes, con esa mezcla de arqueología de la Antigua Grecia y la siempre atractiva cultura japonesa, tan bien diseñados! Go Nagai es un genio.


El gran Go Nagai con su creación más ilustre, el "Mazinger Z"

Y después venía el grito de – “¡Planeador abajo!. Y el planeador pilotado por Koji Kabuto bajaba, aparcando en el mismísimo cráneo del robot, al cual se le iluminaban los ojos y daba aún más miedo. Aunque más grima daba la música hortera de discoteca de los años 70 que sonaba a continuación, con un cantante estilo Raphael que ponía los pelos de punta. Algo horroroso, vamos. Pero en aquella época y con mi edad, todo estaba bien, todo era perfecto, todo tenía una fuerza extraordinaria. Más cuando veías que, a continuación, el colosal robot destruía en un santiamén a otro par de robots más terroríficos si cabe, los cuales estaban destruyendo casas y pisos de personas inocentes. Eso ya era otra cosa: era tranquilizador comprobar que el monstruo se había transformado en héroe y Koji Kabuto nos sonreía desde su planeador con las gafas de sol puestas. 

Desde mi modesto punto de vista, sin duda es uno de los mejores inicios de capítulo de serie de TV jamás creados, que permanece en mi memoria en el top de mi “ranking” junto con los comienzos de capítulo de “Los Simpsons”, “Twin Peaks”, “Breaking Bad” y “True Detective” con esa canción preciosa de The Handsome Family (¡eso sí que es música y no el vocinglero rompetímpanos de Raphael, que sólo es posible soportar cuando estás muy borracho, muy sordo, muy loco o todo a la vez!... Bueno, bueno… Calma... Que me desvío del tema…).


Mi imagen vectorial de Afrodita A


Hoy día tengo la serie de animación completa (los 92 episodios, los cuales no se emitieron en su totalidad en España, imagino que por la censura, no lo se…) y, ocasionalmente, me he animado a ver algún capítulo. ¡Aggh! ¡Es algo insoportable! Una pena. Confieso que sólo pude tragarme del tirón el episodio número 1 (los otros ya, con esta mentalidad de adulto que tengo, me resultan bastante irrisorios, sobre todo por culpa de un guión ridículo). El primer episodio aún conserva algo de fuerza y fascinación: es decir, cuando el profesor Kabuto muestra a su nieto Koji el Mazinger Z y éste comienza a dar sus primeros pasos es divertido. Es un momento lleno de humor y tiene cierto suspense, ya que ver un arma tan poderosa como el Mazinger Z en manos de un novato tenía su morbo. 


Una de las numerosas capas de los lienzos: gesso y pastel

Hablando de morbo: la serie de televisión tenía claros mensajes subliminales, y a veces, bastante directos, relativos al sexo. Por ejemplo, cuando Sayaka Yumi (la muchacha que pilotaba a Afrodita A) gritaba: - “¡Fuego de pecho!” y las dos tetas de Afrodita A volaban por el aire cual misiles explosivos para destruir a los malos… Ufff... Espectacular... Sí, sí… exacto… Nunca gritó Sayaka: - “¡Pechos fuera!”. Era Koji Kabuto quien gritaba: - “¡Puños fuera!”; porque el Mazinger podía lanzar sus puños como misiles… De ahí la confusión tan extendida… En fin... Una anécdota de tantas. Y, bueno, hay más, muchísimas más alusiones al sexo: no es difícil hallarlas a poco que nos esforcemos a analizar la obra de Go Nagai.

Además, la serie era bastante violenta si tenemos en cuenta las otras series de TV para todos los públicos que los niños consumíamos por aquel entonces: “Heidi”, “Marco”, “El Bosque de Tallac”… Todo era pura inocencia hasta que apareció este terrible robot de Super Aleación Z y derribó nuestro candor de golpe y porrazo.

Todo políticamente incorrecto. Como debe ser. Al menos en Arte, donde ningún tipo de censura tiene cabida. Ya sé, ya sé: para mucha gente es harto difícil comprender esto en estos tiempos homogéneos que corren. Decir al respecto que Einstein se quedó corto con su frase. El Universo no es tan grande, estoy seguro. Tanto no.


"A A" (detalle)

En el año 2004, Rocío, mi mujer, me regaló la colección completa de tomos del cómic completo de Go Nagai editada originalmente en Japón en 1972 y 1973, y editada en España en 2001 por Selecta Visión y Dynamic Iberia y… ¡vaya! ¡Qué sorpresa! Comprobé que el manga original era muchísimo más violento y explícito que la serie de televisión. Es de risa: si en 1978 ya hubo padres que protestaron por la serie, no quiero ni pensar en su reacción si hubieran leído el cómic… ¡Envío urgente de la Inquisición a Japón!

El recuerdo que yo tengo como niño al disfrutar de esta serie de TV es lejano y brumoso, de ahí la decisión formal de crear un fondo de pintura brumoso, pétreo, indeterminado, que rodea y cierra a los personajes, al estilo de Egon Schiele, uno de mis pintores favoritos de todos los tiempos y al que tuve la suerte de estudiar a fondo en mi carrera de Bellas Artes

En el fondo de la tela de Mazinger Z predomina el color azulMazinger surgía del agua de una piscina. El azul del agua, el azul del mar. El azul de los óxidos de cobre.


"M Z" (detalle)

En el fondo del lienzo de Afrodita A predomina el color rojo. En la mitología griega, Afrodita es la diosa del amor; representa el sexo, la lujuria, la belleza, el deseo sexualEl rojo de los óxidos de hierro. Como veis, la Geología siempre está presente en mi obra.

¿Por qué aparecen en una esquina del cuadro de "A A" los monstruos mecánicos del Dr Infierno – Doublas M2 y Garada K7? Bueno, digamos que son una representación de la maldad en el mundo. En definitiva, de todas las cosas que detesto. Aquí he utilizado un recurso de composición para presentar una simplificación bajo mi punto de vista de el ying y el yang. Las cosas que me gustan, las "cosas buenas" luchando contra las "cosas malas".

"Cosas buenas": La amplitud de miras, viajar, conocer, el buen sentido del humor, el sexo, la Música (¡la reina de las Bellas Artes!), la buena educación, el respeto a los demás, la Naturaleza con su humildad, su grandeza y su harmonía, la verdad, la sinceridad, la moderación, la sabiduría a la hora de valorar las cosas pequeñas, la Ciencia, las artes... Ese sería el "ying". 

Pero no existe el bien sin el mal. Las "cosas malas" que más detesto: el fanatismo, el radicalismo, la pusilanimidad, las anteojeras que muchos llevan puestas siempre, el ruido disfrazado de música, la contaminación que tantos problemas provoca en el sistema inmunitario de las personas, la grotesca fanfarronería, la mentira de los políticos y líderes religiosos, el partidismo y sus intereses ocultos, la corrupción, la injusticia, la falta de escrúpulos de nuestros dirigentes, que demuestran su brutalidad y falta de inteligencia con sus actos, pretendiendo manipular a las mentes débiles, manteniendo la falsedad de unas ideas a toda costa o una imposición de una religión de fantasía, sea la que sea, por encima de la realidad y defendiendo la mentira, por supuesto, que debe imperar sobre todas las cosas de manera insana y autodestructiva mientras produzca poder sobre el débil y dinero, mucho dinero, que es lo único que importa... Bueno, pues todo esas cosas malas están representadas por esas pequeñas y oscuras figuras giradas en una esquina, que son los monstruos mecánicos Doublas M2 y Garada K7, que serían el "yang".

Con cierta tristeza, compruebo en la actualidad que la maldad del Dr. Infierno, Barón Ashler, Conde Brocken & cía me parece infantil y muy naif teniendo en cuenta la realidad que conocemos en periódicos y telediarios, con tantos monarcas y presidentes de gobierno hipócritas, asesinos, psicópatas en el poder que hay, por ejemplo, en EE. UU., Rusia, Corea del Norte, Venezuela, Cuba, Arabia Saudí, Qatar, China, etc. Maldad infinita sin escrúpulos. En fin… La realidad siempre supera a la ficción. 

- “La maldad, el terror, Koji puede controlar…”, decía la letra de la canción del inicio de la serie. En esa esquina del cuadro están Doublas M2 y Garada K7 representando el Mal. Y ahí están, en pequeñito, girados noventa grados. No tienen importancia y serán vencidos. "Los malos" son seres insignificantes y miserables que no merecen ningún respeto. Y perderán. Eso espero. En los capítulos de “Mazinger Z” siempre ganaban "los buenos". Qué buena serie para evadirse. ¿Sucederá lo mismo en el mundo real? Ojalá.

El Amor siempre saldrá victorioso. Es otro de los mensajes que he querido dar con estos dos cuadros tan personales. Es de las poquitas cosas que valen la pena en este mundo tan marchito y tan loco con tanto Internet, tanto foro, tanto FaceBook y tanto Twitter. El Amor, ahí, con mayúsculas, es lo más importante. Bueno,  eso y una cervecita fresquita cuando se tiene sed (que dirían algunas personas sanotas a las que conozco y quiero). Personalmente, me siento muy afortunado en este sentido, no me puedo quejar en absoluto y creo que se está reflejando en mis últimas obras, sobre todo a la hora de utilizar el color, por ejemplo. Nunca he sido de usar muchos colores y, sin embargo, ahora echo mano de ellos de manera natural y espontánea. Y, lo dicho, afortunadamente, ahí está mi Afrodita, diosa del Amor que todo lo puede, incluso vencer a todos los “demonios” por  poderosos y cabritos que sean. El Amor puede con todo. Por eso decidí mostrar “esos demonios” de alguna manera en el lienzo donde está ubicada Afrodita A. El bien triunfando sobre el mal. El ying y el yang.

"A A" (detalle)

Como en todas mis obras, siempre hay alusiones directas e indirectas a mi vida personal pero la intimidad es algo que valoro mucho y, aunque ya sé que no se estila en estos tiempos de Internet y su exhibicionismo narcisista infantiloide de redes sociales y demás, a este respecto me reservo mis anotaciones en este blog y no voy a escribir nada. ¡Además, creo que ya he escrito demasiado! De todas formas, no hay nada especial a destacar que no sea los temas comunes que angustian a cualquier ser humano de a pie. El amor, la familia, la vida, la muerte, la enfermedad, la salud, la Madre Naturaleza, los recuerdos… En fin… Que no se preocupe nadie, que va sobre lo típico…


"M Z" (detalle)

Vamos con la técnica pictórica. La técnica utilizada es la habitual y con la que más disfruto: añadir capa sobre capa dejando pasar el tiempo ("la técnica geológica" de pintura, como yo la llamo…), echándole horas, paciencia, acrílicos, lápiz, acuarela, óleo, pastel, barnices, pigmentos naturales, sal gorda marina, arena, gesso, gouache, collage con papeles varios, imagen vectorial y látex

Algo que he hecho esta vez que es diferente es que cuando utilizo la sal sobre aguada con acuarelas y/o pigmentos naturales, después de haber dejado pasar unos días de secado, la retiro con la mano o un pincel suave. Sin embargo, esta vez decidí no hacerlo, cubriendo los cristales de sal con barniz. No sé exactamente qué va a ocurrir; es decir, si la sal terminará por evaporarse o no. Quizás el barniz protegerá los granos de la humedad. No lo sé y esa incertidumbre me gusta mucho. Veremos a ver qué pasa con estos robots y si el tiempo terminará por oxidarlos finalmente.


Detalle de la superficie de uno de los lienzos

Como siempre digo, una de las cosas que más me gusta en la pintura son los accidentes naturales (algo así como ocurre en Geología), disfruto mucho con la sensación de que no lo controlo todo a la hora de crear estas "pinturas fósiles", "pinturas minerales"; el dejar pasar los días para que una capa seque y, al regresar al estudio, sorprenderme con las manchas creadas, la cristalización, las texturas, las grietas que dejan ver lo que hay debajo y los desvíos, atajos y vericuetos tomados en la evolución del proceso creativo. Es muy estimulante que surjan problemas e ir resolviéndolos sobre la marcha. Como decía Bruce Lee (según el principio del Tao): "be water, my friend". Y eso es lo que procuro constantemente a la hora de enfrentarme a una pintura: ser lo más natural posible. Sobre todo, en el resultado final.

En definitiva, estos dos cuadros son fósiles de fastasmas (así, “fastasmas”, como a mí me gusta; que “fantasma” me cuesta trabajo y no me suena tan bien…), son excavaciones en el recuerdo efímero y, en el centro del lienzo, sólo ha quedado un dibujo desenterrado y deslavazado, con colores muy tenues. Por ejemplo, si se observan estas pinturas con poca iluminación, sólo se pueden intuir vagamente las siluetas blancas de las dos figuras principales. Son antiguas, han sufrido sus oxidaciones, sus lavados, sus destrozos físicos, sus cambios emocionales, sus mutaciones. Una decisión formal que tomé desde el principio, por ejemplo, es darle a las figuras de los dos robots una forma alargada, respetando las dimensiones de los lienzos, para conseguir un toque más espiritual y nostálgico: lógicamente, no estoy inventado nada con ésto; todos sabemos que El Greco ya lo inventó en el siglo XVI con el desarrollo de su estilo tan característico


En el proceso de creación de los "fastasmas"

El tiempo es siempre uno de los elementos que utilizo en todas mis pinturasY eso es lo que he pretendido hacer con éstas, mis versiones de los famosos robots del gran Go Nagai. Es también una obra muy personal, en una línea Pop-Art, en homenaje y agradecimiento a la creación del mencionado artista japonés. Y es un reflejo de cómo veo ahora a estos personajes, criaturas de un tiempo pasado y lo que representan: la nostalgia, un inútil intento por regresar a la infancia perdida que ya no volverá, el triunfo del bien sobre el mal, y del amor sobre todas las cosas. Son unas pinturas de unos simples robots, claro que sí, y lo más sensato hubiera sido no explayarme tanto aquí por tal menudencia, pero me he dejado llevar y, al fin y al cabo, el significado de los símbolos tiene un valor u otro dependiendo de los ojos que tratan de descifrarlos. 

Es de las cosas más bonitas del arte: la subjetividad de la mirada, porque todos como observadores somos importantes, seamos o no versados en la materia.

Bueno, espero que os gusten estas pinturas.

¡Saludos!

miércoles, 26 de julio de 2017

“Rojo-03: El Mar Para Nosotros. Para Nosotros, El Mar″ (y 2).

- "Tenemos estos dos lienzos montados en bastidor...; ¿por qué no pintarlos juntos?".
- "¡Hey, qué buena idea! ¡Venga, vamos!".


La obra "Rojo-03" finalizada

Y así fue el nacimiento de estos dos cuadros dedicados al mar ("el Mar, la Mar...", como escribió don Rafael Alberti) y de cómo lo vemos mi mujer, Rocío, y yo.

Se puede afirmar, simple y llanamente, de que se trata de un ejercicio de pura diversión, hedonista, de libertad creativa, de amor y de complicidad a partes iguales. Y, en definitiva, una obra muy, MUY personal, sin duda.


"Rojo-03" (detalle)

Como hago siempre por aquí, voy a explicar el proceso creativo, que fue largo (ha durado casi un par de años), ya que esta pintura está compuesta de un sin fin de capas y diferentes sesiones de secado. Los cuadros han estado ahí, contra la pared, descansando, o un tiempo sobre una mesa, y cuando nos apetecía, pintábamos, pegábamos, salpicábamos o lo que nos encartara en un momento dado. Ya sabéis los que me leéis por aquí que me apasiona la Geología y que, por tanto, me gustan los cuadros "geológicos": es decir, esas obras que requieren mucho tiempo, paciencia, reflexión (que van a contracorriente de lo inmediato y de las prisas tontas que imperan en el mundo contemporáneo de hoy día), que tengan mucha textura rocosa, relieves, sedimentos, que se puedan tocar y contemplar al igual que un pedazo de roca compuesta de varios minerales. 

El cuadro, en definitiva, es casi más una escultura que una pintura.


Así empezó todo...

Primero, la imprimación de la tela, que, si no recuerdo mal, fueron dos o tres capas de gesso. Después, se me ocurrió añadir encima troqueles de cartón de los que vienen dentro de las cajas de los juegos de mesa (los cuales nos encantan y disfrutamos mucho sobre todo los fines de semana; sí, sí... estamos hechos unos frikis de cuidado...). Aunque ya advierto desde ahora que no voy a explicar demasiado sobre los numerosos símbolos que aparecen en esta obra (muchos forman parte de la intimidad de mi mujer y yo y, por tanto, sólo nosotros sabemos qué significan), digamos que toda la estructura que forman estos troqueles representan la civilización, el orden, las normas, la ciudad, los edificios, la contaminación, la política, el dinero, la burocracia, y, en definitiva, todo lo artificial construido por el ser humano que cada vez detesto más. Esta decisión de carácter formal fue premeditada, ya que deseaba que el final de la historia tuviera un significado concreto, un final feliz y que, al concluir, esas estructuras rígidas y estáticas  fueran vencidas por la Naturaleza y su permanente movimiento, inundadas por el mar. Era una manera de obligarnos a que el mar y su ola de elementos prevaleciera, imponiéndose pero sin destruir y lograr que todo llegara a ser armonioso y natural. Ya que no se consigue en el mundo real, al menos que sí se logre en el mundo imaginario.


El cielo, la arena, el agua y el fondo marino


El segundo paso era diferenciar entre arena, cielo del atardecer, agua y fondo marino. Y, como podéis ver en la fotografía de arriba, ahí están las cuatro zonas que os comento.


Primeros brochazos de color y elementos iniciales


El tercer paso fue el camino hacia la representación de nuestro universo personal del mar. Como podéis comprobar, es evidente que no queríamos hacer la típica marina, lo cual nos resultaba artificial, arcaico, manido, aburrido, estereotipado y absurdo. Y, ¡ojo!, escribo ésto con todo mi respeto a los grandes clásicos de la pintura como, por ejemplo, William Turner, para mí, el mejor pintor sobre temática marina que conozco. Sus obras son fascinantes y ya he dicho alguna vez que me puedo pasar horas y horas contemplando tan sólo uno de sus muchos cuadros porque realmente Turner supo plasmar de manera impresionante la luz y el mar, no de una manera hiperrealista, sino más bien espiritual e introspectiva (que, bajo mi punto de vista, es muchísimo más difícil: es decir, crear una imagen hiperrealista se puede conseguir con tiempo, trabajo y te aseguras que a todo el mundo le va a gustar y comprender; en cambio, lograr una imagen espiritual y abstracta es cuestión exclusiva de sensibilidad y eso, se tiene o no se tiene, no se aprende en una academia el gozar de una mirada de niño limpia y sin prejuicios).


Añadiendo una de tantas capas...

El caso es que desde el principio queríamos una representación física propia de lo que para nosotros es el mar. Nuestra pretensión fue reflejar su energía y, al mismo tiempo, la relajación, la diversión, la evasión y la tranquilidad que nos proporciona contemplarlo, ya esté en calma total o con un bravo poniente de olas gigantes. Nosotros lo disfrutamos igual. 

Y como dos niños nos lanzamos riendo con nuestros pinceles y espátulas a pintar el viento que mueve el mar, la luz del Sol y sus incontables brillos reflejados en el agua, el amor que ayuda a disfrutar de las pequeñas cosas, la espuma omnipresente que lo arrastra todo, lo bueno y lo malo; las olas infinitas, el sabor de la sal, la arena, el color característico del Mediterráneo que todos los que hemos nacido en su orilla reconocemos porque lo llevamos dentro. Dar rienda suelta a nuestra improvisación; transmitir la sensación real de libertad al navegar en un barquito de remos, como tantas veces hemos hecho al recorrer de cabo a rabo los Acantilados de Maro temprano por la mañana, sorprendiéndonos por un grupo de cabras montesas casi a pie de playa, o una  pareja de delfines nadando al unísono, o una masa enorme de terroríficas medusas que nos rodeaban, o buceando dentro de un banco de peces inmenso moviéndose hacia la misma dirección, o nadar al lado de dos mantarrayas en Cala Amarilla, ¡qué dicen que da buena suerte!...; todos ellos espectáculos naturales, aventuras que nos provocaron una emoción muy difícil de describir con palabras. Y todo ello sin perder el sentido del humor (el cual es vital), sin perder el disfrute infantil del juego, el goce de desnudarnos en la playa y crear juntos un lenguaje propio para representar a nuestro aire y con nuestros símbolos lo que para nosotros significa vivir al lado del mar. 

Y ahí podéis ver el resultado final, del cual estamos muy contentos.


Las dos ventanas al mar


Estamos satisfechos porque ahora nuestro cuarto es "una habitación con vistas": son como un par de ventanas de ochenta por ochenta centímetros que dan al mar. A nuestro mar.


"Rojo-03" (detalle)


Como digo, el par de cuadros está formado por infinidad de capas, signos y símbolos que componen un ideograma que no voy a desvelar aquí


"Rojo-03" (detalle)


En cuanto a materiales utilizados, ahí va la lista:

1- acrílico (básicamente);
2- óleo (en las capas finales, principalmente);
3- acuarelas (como no podía ser de otro modo; el agua está presente de todas las maneras posibles...).
4- collage con recortes de fotografías varias;
5- gouaché;
6- arena de playa;
7- recortes del parking de La Playa de los Genoveses
8- pan de oro;
9- sal marina;
10- corazones de cristal de varios colores;
11- caracolas y conchas comunes de Benagalbón que conservaba en una caja olvidada desde hace veinte años
12- polvo de mármol
13- pigmentos naturales;
14- látex;
15- calcomanías
16- pequeños cristales de Swarovski de un bolígrafo roto;
17- láminas finas de carborundum;
18- talco;
19- cuarzo azul
20- trocitos de plástico de una alfombra de baño
21- varios troqueles de cartón;
22- papel (de diversas clases);
23- y barniz ("glossy", por supuesto: los cuadros deben parecer que están permanentemente húmedos).

Y creo que no me olvido de nada... Aunque seguro que sí.

Y ya está, nada más.


"Rojo-03" (detalle)


La obra está firmada por nosotros, pero hay que buscar las rúbricas sumergidas entre todo este mar de elementos que os he descrito... Como en un juego de "¿Dónde Está Wally?", hay que bucear y encontrarlas.


"Rojo-03" (detalle)

En definitiva, una mar fresquito, lleno de improvisación y vida: estrellas de mar, peces, caracolas, olas, el Sol, un cangrejo, una sardina, la arena, el cielo, espuma, dos grandes cetáceos azules que se miran queriendo besarse, gotas de agua que brillan... 

...

Sí, pero... ¿Qué hace un elefante ahí...? ¿Qué significa?

¿ . . . ?

¡Aaahhhh…! Lo dicho. Es nuestro secreto y ahí está. Como tantos otros "secretos de un matrimonio", que diría Bergman... Aunque tampoco es para tanto... jejejee... No penséis cosas raras...  :-)

¡Saludos a todos y espero que os guste!

miércoles, 12 de julio de 2017

“Rojo-03: El Mar Para Nosotros. Para Nosotros, El Mar″ (1).



“Rojo-03: El Mar Para Nosotros. Para Nosotros, El Mar″.


"Rojo-03: El Mar Para Nosotros. Para Nosotros, El Mar" (técnica mixta sobre lienzo. 160x80 cms.).

Son dos cuadros coloridos, luminosos y muy especiales para mí, ya que están realizados a cuatro manos por mi mujer, Rocío, y por un servidor. Más adelante, explicaré más detalles sobre ellos aquí mismo...

Y, bueno, ya que estamos y como utilizo este blog como una especie de diario para registrar y compartir sólo las cosas bonitas de la vida (es decir, el Amor, la Música, la Pintura, el Cine, el Humor...), ahí va un poema que escuché ayer tarde en RNE y que me gustó mucho, cuyo autor es Jesús (de Zaragoza; no es un poeta conocido... aunque, por desgracia, ¡¿qué poeta es conocido hoy día...?!) y dice así:


"Te quiero
en los rigores
de un Febrero.

Te quiero
en los museos
Vaticanos.

Y quiero,
tercamente,
con mis manos,
tañirte el corazón.

¡Tanto te quiero!

Te quiero
en el motín
de un aguacero.

Te quiero
en el sonido
de los pianos.

Y quiero,
ciertamente,
con mis manos
trabarte a mi ilusión.

¡Tanto te quiero!

Te quiero
en el latín
de los romanos.

Te quiero
en un canal
por Tintoretto.

Te quiero
en la derrota
de un velero.

Y quiero,
mansamente,
con mis manos,
sembrar toda mi alma
en un soneto
que diga exactamente
que te quiero".



Para Rocío, mi ángel, mi musa, mi bichillo, mi mujer, mi Sol.