sábado, 14 de enero de 2017

"La Ciudad de las Estrellas (La La Land)" (2016), de Damien Chazelle: un clásico del Cine instantáneo del siglo XXI.

Vaya por delante que no me gusta el género del Cine Musical. Se pueden contar con los dedos de una mano las películas de la Historia del Cine que son mis favoritas. La lista estaría coronada por "Cantando Bajo La Lluvia" (1952), de Stanley Donen y Gene Kelly una Obra Maestra analgésica que siempre me pone de buen humor. Después colocaría en segundo lugar a "El Mago de Oz" (1939), pura evasión y fantasía deliciosa llena de metáforas y símbolos. También incluiría "Melodía de Broadway 1940", "Un Americano en París", "Fantasía" y... poco más.

Ayer no iba muy convencido a la sala de Cine. Los prejuicios y las expectativas son dos nubarrones que surgen de pronto por uno u otro motivo difíciles de superar muchas veces (¡y más cuando dos entradas de cine cuestan diecisiete euros! Está caro el cine, ¿eh?). 

Uno de los carteles de la película.

Al final, gracias a mi mujer, Rocío, me animé y fuimos a ver juntos la nueva película del director (y guionista) Damien Chazelle titulada "La Ciudad de las Estrellas", cuyo título original es "La La Land", lo cual no entiendo muy bien ya que Masieland no aparece en ningún momento del metraje.

Chistes malos a parte, venga…  ;-)

Nos alegramos muchísimo los dos de contemplar esta maravilla de película en el cine: nos emocionamos, reímos, suspiramos sin parar, lloramos con ese extraordinario final. Es difícil que, a poco que tengas un mínimo de sensibilidad y hayas tenido alguna vez inquietudes de carácter artístico, o un sueño imposible de cualquier tipo, esta película no te remueva algo por dentro, no te caiga bien o, simplemente, no te guste ni siquiera un poquito. 

Emma Stone y Ryan Gosling en uno de los momentos mágicos del film.

Porque estoy seguro de que esta obra, llena de un encanto irresistible, por parte de Damien Chazelle llegará con más facilidad a los corazones de los soñadores de cuarenta años de edad en adelante que les guste el Cine Clásico de toda la vida y que aún mantengan viva la capacidad de sorprenderse por todo y disfrutar de la belleza de las pequeñas cosas (algo tan esencial en la vida), que a la gente más joven.

Estoy convencido de que, por lógica, este film no gustará a la mayoría de  quinceañeros o veinteañeros; incluso los que ronden los treinta y que, lamentablemente, estén embrutecidos con tanto móvil, videojuego, redes sociales, etcétera; seguro que la despreciarán. Es poco probable que este guión, por ejemplo, les llegue emocionar: son muy jóvenes y todavía no han tenido tiempo de sufrir muchos golpes en la vida ni de ver cómo muchos de sus sueños se esfumaban en el aire por uno u otro motivo



Y más aún: a riesgo de pecar quizás de pesimista, dudo que vaya a tener mucho éxito de público. No dudo de su éxito crítico: los críticos de Cine suelen ser gente vetusta, que se ha educado a la antigua usanza, con muchos tiros dados ya (como decía mi suegro...) y ven cinematográficamente de otra manera. Nada que ver con el -poco interesante- Cine contemporáneo. De hecho, ahí están los premios que ya va consiguiendo por parte de críticos de Cine y prensa especializada (Globos de Oro y demás). Pero... ¡qué diablos! ¡Si hasta los críticos están también pasados de moda! ¡Ya nadie hace caso de las opiniones de los profesionales con conocimientos y preparación! La mayoría de las personas que quieren informarse sobre Cine y conocer de él ya no compra revistas del gremio, ni lee libros. Las masas leen el FaceBook, el Twitter o escucha al "youtuber" más influyente de turno, el que goza de más visitas de su canal y eso va a misa. El triunfo total de la mediocridad.

Esto que digo es algo lógico y normal, propio de nuestro tiempo: los jóvenes veinteañeros son las personas que llenan los cines. Pero el Cine moderno y, si concretamos, los mediocres Musicales recientes tipo "¡Mamma Mía!", "Moulin Rouge" y demás pestiños no tienen nada que ver con la magnífica "La Ciudad de las Estrellas", la cual, entre otras cosas y para mayor sorpresa, ¡ni siquiera es un musical! ¡No, no lo es! ¡¡Sorpresa, sorpresa!! Hay muy pocos bailes y, además, están muy esparcidos en el metraje. Son tan sólo momentos puntuales muy especiales en la película y Damien Chazelle los utiliza para subrayar la magia de dichos momentos
Y lo consigue (¡vaya si lo consigue!) con una elegancia sublime (esos suaves movimientos de cámara que siguen a los personajes que bailan me recuerdan al estilo de maestros como Vincente Minnelli o Stanley Donen -salvando las distancias, claro...-) y un clasicismo inusitado en el Cine de nuestros días, lo cual es altamente disfrutable a poco que a uno le gusten los Clásicos del Cine y/o seas un cinéfilo empedernido y recalcitrante como un servidor que está escribiendo estas líneas totalmente emocionado y, lo confieso, con el corazón disparado de pulsaciones.

El maravilloso baile final de "Everyone Says I Love You" (1996), de Woody Allen.

Gene Kelly y Cyd Charisse en uno de los momentos de esa Obra de Arte llamada "Cantando Bajo La Lluvia".

Ryan Gosling y Emma Stone en "La Ciudad de las Estrellas".


Sólo considero al gran Woody Allen y poquitos directores más tan osados para lanzarse a realizar una película de este calibre como es "La La Land". ¡No quiero ni pensar el calvario que habrá sufrido Damien Chazelle para conseguir financiación! 

Hablando de Woody Allen: ahí tenemos su "Everyone Says I Love You", por ejemplo, cuya escena final de baile en el río Sena estoy seguro que ha servido de un poquito de inspiración para Damien Chazelle. Por ejemplo, en la bellísima secuencia de baile entre Ryan Gosling (¡hay qué ver la envidia que da este chico! Es muy guapo, muy buen actor, baila bien, canta bien... En fin, lo tiene todo para triunfar y ser una gran estrella de Cine: me recuerda mucho a otros grandes actores del Hollywood Clásico...) y Emma Stone (guapísima y muy buena actriz también: hay muy buen trabajo de casting, sin duda, con unas decisiones dignas de elogio) en el planetario del Museo de Ciencias, consiguiéndose expresar de manera gráfica esa magia irresistible y esa ingravidez que uno siente al bailar con la persona que amas, perdiendo la noción del tiempo y el espacio. 
Todos recordaremos que podemos deleitarnos con esa magia cósmica de otros muchos musicales magistrales: por ejemplo, en "Cantando Bajo La Lluvia", de los maestros Gene Kelly y Stanley Donen, tenemos la secuencia surrealista de Gene Kelly con Cyd Charisse (¡las piernas más bonitas de la Historia del Cine!) que viste un incorpóreo vestido blanco movido por el aire y, al fondo, un decorado que no parece de este planeta, con un baile de una hermosura deslumbrante e inolvidable.

"La Ciudad de las Estrellas" me ha gustado tanto porque es una película con mucho sentido del humor (¡tan infravalorado en nuestros días en el Cine!), con corazón y con humanidad y, por tanto, está pasada de moda nada más estrenarse. Por eso no puedo más que defenderla ante aquellos que seguramente no sabrán apreciarla en su justa medida.



Qué bestia soy: ¿por qué sentencio que "está pasada de moda"? Sencillamente porque, como dije anteriormente, "es Cine Clásico hecho en el siglo XXI". Porque trata de Artes que están muertas o que están a punto de fallecer, como la Música o el Cine. Sí, así es. Triste pero cierto. Quiero decir, si analizamos con detenimiento el mundo contemporáneo, estas Bellas Artes desaparecerán tal y como los cuarentones en adelante hemos conocido. Han cambiado los formatos, los hábitos de consumo, ... 


Fijaros que no es casualidad que en la película los personajes hablen de músicos de jazz que ya no gustan a casi nadie ni son conocidos por el gran público, como Thelonious Monk, Charlie Parker, Dizzy Gillespie, etc. O se mencionan de manera directa (o indirecta, por medio de carteles de Cine, por ejemplo) películas muy antiguas ya para los “jóvenes cibernéticos” de hoy que son mayoría en las salas de cine, como "Casablanca", "Encadenados"; imágenes de Buster Keaton, Mae West… O fijaros en la escena en la que los protagonistas acuden a un cine (el “Cine Rialto”, si no me falla la memoria...), donde proyectan "Rebelde Sin Causa", la Obra Maestra de Nicholas Ray; una escena preciosa de la película y llena de nostalgia, al modo de "Cinema Paradiso", de Giuseppe Tornatore, en el que el deseado beso de los personajes interpretados por R. Gosling y E. Stone se interrumpe porque el celuloide se quema. ¡Eso ya no ocurre en los fríos, impersonales y sin encanto multicines de hoy!

"Cinema Paradiso", de Giuseppe Tornatore, y el amor por el Cine Clásico.

Además, añado con respecto a “Casablanca” que no creo que sea casualidad las abundantes referencias que se hace durante todo el film a la mítica película de Michael Curtiz. Mirad como, al final, Rick-Bogart (es decir, Sebastian-Ryan Gosling) se queda en Casablanca (en “La La Land”, Rick y Sam, el pianista, son el mismo personaje) y la guapa Ilsa Lund-Ingrid Bergman (Mia-Emma Stone) se marcha con Victor Laszlo (su actual marido, con el que ha tenido un hijo...), aunque aún esté enamorada en realidad de Rick: es ese triste final de "Casablanca" que a poquísima gente gusta. ¡Vamos! ¡Si es que hasta Mia tiene un póster de Ingrid Bergman en su dormitorio y su estudio está en frente de la casa donde se rodó una de las escenas famosas de "Casablanca"! La influencia de la película de Curtiz es clarísima.

Humphrey Bogat (Rick) y Ingrid Bergman (Ilsa) en "Casablanca", de Michael Curtiz.

Ya no se concibe el Cine como se hacía en los años 90 (para no irnos muy lejos en el tiempo). La revolución de las nuevas tecnologías ha arrasado con muchísimas artesanías. Se ha perdido la mitomanía que existía en otras épocas. En Málaga, para no moverme lejos de casa, desaparecieron cines como el Cine Regio, Cine Andalucía, Cine Astoria... O se cerraron tiendas sobre carteles, fotografías y demás objetos de deseo sobre el Séptimo Arte, como una de cuyo nombre no me viene ahora a la memoria allá por Calle Trinidad Grund, detrás de una Iglesia de la Alameda Principal, por Calle Vendeja (si no recuerdo mal...). ¿Y qué me decís de las tiendas de discos como Candilejas, Gong...? ¡Qué nostalgia! ¡Qué tiempos aquellos!

La Música y el Cine no son consumidos por la gente joven de la misma forma que nosotros, los viejos de pelos canosos, lo hacíamos. Y de eso trata, entre otras cosas, "La La Land".

Uno de los preciosos decorados de "La La Land".

Por eso, insisto, estoy convencido de que los vejestorios que disfrutamos y lloramos con "Cinema Paradiso" de Giuseppe Tornatore disfrutaremos de "La Ciudad de las Estrellas" de Damien Chazelle y que la valoraremos con más facilidad. 

Nótese, además, que la película de Chazelle destila cierta animadversión (¡y que aplaudo!) por las nuevas tecnologías que nos están deshumanizando, vanagloriando y embruteciendo a pasos agigantados: en todo el metraje, en secuencias donde aparece un ordenador, un móvil, etc.; lo hacen para dar por culo. Es decir, vemos estos inventos del maligno en las implacables audiciones de Mia (Emma Stone) siempre son para incordiar, distraer, malmeter en momentos muy importantes para ella y reflejan la total falta de empatía por parte de los entrevistadores. Lo dicho: por muchos matices, tanto formales como de contenido, estamos ante Cine Clásico puro, que defiende al ser humano frente a la fría modernidad.


La película habla de muchas cosas, tanto directamente como entre líneas. Entre otras cosas, habla de la durísima lucha de los artistas por lograr crear algo nuevo y que sea aceptado; de la pugna por hacer llegar su voz a todo el mundo, por hacerse un hueco y comunicarse con los demás sin perder la dignidad ni la personalidad por el camino. Me encanta las escenas, llenas de humor con mala leche, en la que vemos a Sebastian (Ryan Gosling) realizando trabajos de teclista por encargo; en una de ellas, tocando un teclado con una sola mano. ¡Es divertidisímo! Y es un detalle este que suelo  señalar a mi mujer cuando en la televisión, por ejemplo, vemos el fragmento de un concierto de un cantante famoso aclamado por las masas. Siempre le digo: -"Mira, mira. Fíjate en la cara del batería"; o - "Mira, mira; fíjate en el rostro del que toca el bajo. Son caras de aburrimiento existencial. Se les nota que están pidiendo a gritos: -“¡Por favor, matenme! ¡Matenme! ¡No lo soporto más!"-. 


¡Claro! ¡Son músicos de verdad! No son sólo caras bonitas que queden bien en un póster, una carpeta para adolescentes o en una foto firmada para fans. ¡Son artistas! Sienten su Arte verdaderamente, de una manera visceral y todo el dinero del mundo no puede enterrar eso. Es una maldición que se lleva en la sangre.

Hay una película-documental muy interesante del director Michael Apted (del cual sólo subrayo esta obra, dicho sea de paso, ya que su filmografía es aburrida como un anacardo) titulada "Bring On The Night", en la que un músico de jazz acompaña al cantante Sting en su gira del álbum pseudo-jazzístico homónimo y el cual afirma en una entrevista que abandonará el grupo creado para el evento en cuanto termine la gira, ya que él no siente nada por la música pop, ni por el tipo de música que realiza Sting en concreto; que a él lo que le gusta es el jazz y es lo que le mueve como músico.


Es otra de las cuestiones interesantes que plantea esta "La La Land": ¿debe el artista mantener su integridad creativa vital? ¿O debe madurar, buscar la estabilidad económica y venderse/prostituirse (llámese como se quiera…) en cuanto tenga oportunidad para poder pagar las facturas y disfrutar de una existencia insípida y superficial como el resto de los mortales con trabajo y salario fijo? ¿Cuál es el precio por tomar una u otra decisión? ¿Es posible conseguir todo lo que uno sueña en la vida? 

Pues no, está claro que la conclusión a la que se llega cuando termina la película es NO

El logro para un artista tal vez sería conseguir ese ideal “purísimo” (hay una conversación sobre ello entre Sebastian y Mia) de integridad de pensamiento y acción, consiguiendo al mismo tiempo la aceptación de las masas, cosa casi imposible en la mayoría de los casos. Esta obra de Chazelle muestra los momentos de amor entre los protagonistas con un ilusionismo irresistible pero, al mismo tiempo, no huye de la cruda realidad y, aunque no sea seco y contundente como otros directores de Cine (casos podría mencionar como los de John Schlesinger y su “Cowboy de Medianoche”; o como lo habría hecho Paul Thomas Anderson según su “Boogie Nights”…), si que nos genera tristeza sin remedio al darnos de bruces contra la pétrea verdad de la vida, movida por el dinero y la popularidad.

En la ciudad de los sueños rotos pasan de largo los terremotos... o no. Y tenemos un final feliz. O no, según se mire... ¿Qué es preferible: gozar de una vida profesional más o menos plena y con cierto éxito, o tener una vida personal feliz? ¿Y se puede ser feliz teniendo uno y no lo otro? ¿Es posible compaginar ambas facetas? ¿Por qué no se pueden conseguir los sueños que todo el mundo anhela? Son dudas que este film plantea de una manera casi imperceptible, elegante y maravillosa.


Es una película dedicada a todos nosotros, los soñadores, que hemos perseguido o perseguimos una locura de algo que va contra la labor habitual, lo establecido, el trabajo cotidiano, lo bien visto por la mayoría, a contracorriente, luchando contra “el ritual de lo habitual”, con todas nuestras fuerzas, con las que logramos tener (por razones de salud) o con la que nos dejan, sin pensar mucho en las consecuencias de nuestro intento casi suicida. De hecho, escuchad con atención el relato que Mia cuenta (o canta, mejor dicho…) en su audición final: su tía de París dedicaba a los locos artistas sus continuos chapuzones en el helado río del Sena, descalza y estornudando sin parar. ¿Por qué? Pues porque hay cosas que no tienen explicación. Y ni falta que hace. El Arte existe gracias a los soñadores que pueblan el mundo, a las personas que guardan como un tesoro cierto grado de locura porque ella es fundamental para lograr la magia y crear algo nuevo de la nada. Se pueden esperar cosas fantásticas que provengan del caos. Pero no esperes nada original de un eco que se siente cómodo en la grisácea superficie de la burocracia y el orden cotidiano. Los creadores, los artistas son necesarios para sobrellevar mejor este valle de lágrimas, a pesar de estar tan mal valorados y tan mal vistos en nuestros días por casi todo el mundo.


En definitiva: "La La Land" es una película hermosa, emocionante, muy bien dirigida, con un arranque buenísimo (la música y el baile en plena caravana de coches, con un ritmo contagioso que guarda ciertas similitudes con el famoso baile final de "Zatoichi", de Takeshi Kitano), romántica (que no "romanticona"), con un apartado técnico impecable (sonido, vestuario, guión, decorados -¡muchos de ellos pintados a mano! ¡Qué maravilla! ¡Todavía existen!-), con unas interpretaciones buenísimas de todos sus actores, los cuales tienen muy buena química y cantan bien (sin dar berridos estilo "O.T.", Festival de la OTI, Eurovisión, ni nada parecido a esos horrores del infierno que nada tienen que ver con la Música y sí más bien con la basura de la prensa del corazón, movimientos de fans, moda, complementos y demás parafernalia...); que no es una Obra Maestra pero sus imperfecciones causan simpatía; que, en definitiva, no puedo más que recomendar porque su visionado provoca puro placer en el espectador sensible y apropiado.

A pesar de la desazón, nostalgia y tristeza que me provocó, aun así estoy contentísimo de haberla contemplado. Y deseando estoy de volver a verla, verificar si me gusta tanto como la primera vez y comprobar si los temas musicales tienen la fuerza que debieran tener. En cuanto tenga oportunidad, lo haré. ¡Y a buscar "Whiplash" (2014), la anterior película de Chazelle, que no la he visto! A este joven e interesante director le voy a seguir la pista desde ya.

"La La Land" es una bella historia de amor, que destila un respeto inmenso por el Cine artesanal de siempre y merece mi total admiración por ello.

¡Saludos a todos y a disfrutar del buen Cine!  ;-)

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Libro físico de "Desubicados", del escritor Alejandro Carneiro. Mi diseño de su portada y contraportada.

Ya está disponible en Amazon el formato físico del libro “Desubicados”, de Alejandro Carneiro. Portada y contraportada diseñada por Rojocuarzo (2016):



¡Espero que os guste!  :-)

Y ya, de paso, aprovecho para desearos... ¡felices fiestas y feliz año 2017! :-D 
¡Saludos a todos y a disfrutar leyendo!

viernes, 16 de diciembre de 2016

"Desubicados", de Alejandro Carneiro: otra colaboración con este escritor

¡Hola! ¿Qué tal?

Pues aquí estoy, publicando esta nueva entrada en mi blog para anunciaros que ya está a la venta en Amazon el nuevo libro (en formato digital) del escritor gallego Alejandro Carneiro titulado "Desubicados" y del cual he tenido el privilegio de realizar la portada (y también la contraportada para el formato físico, que saldrá al mercado en breve). Lo podéis comprar en el siguiente enlace: https://www.amazon.es/dp/B01MU19FBU 


Mi portada definitiva para el libro "Desubicados", de Alejandro Carneiro.


A continuación os muestro una imagen de la contraportada definitiva:


Mi contraportada para el libro (formato físico).


Siempre que recibo un e-Mail de Alejandro para encargarme la confección de una portada para un libro suyo me llena de ilusión, ya que es un trabajo muy enriquecedor con el que disfruto muchísimo, tanto por la libertad que él me da a la hora de inventar, como por la labor en sí: es decir, hacer la portada para un libro creo que es de las tareas más bonitas que un ilustrador pueda tener, más si uno es amante de la literatura. Trabajar con Alejandro es una gozada, vamos.

Como podéis observar en las imágenes, desde mi primera de esta antología de seis relatos, jugué con el concepto del título, "desubicado", tanto con la letra "U" del título (como veis, está "desubicada", descolgada del resto de letras que componen el título y, además, representada con diferente tipografía) y, a su vez, realizando numerosos bocetos correspondientes a cada uno de los citados seis cuentos y enmarcándolos dentro de seis piezas de puzzle, cada personaje mirando en direcciones distintas, como si estuviesen desorientados, sin tener que ver nada uno con el otro y en piezas desencajadas del conjunto. 





Algunos de los bocetos correspondientes a la fase de "brainstorming".


Tanto en las piezas como en los huecos del puzzle añadí texto de fondo (que pertenece realmente al libro) y que hace al mismo tiempo la tarea de textura (ya sabéis que estoy obsesionado con las superficies y sus diferentes texturas...) y de negativo fotográfico (es decir, cada pieza pertenece a su correspondiente hueco...). 


Otro boceto conceptual previo: la etapa de creación de ideas es con la que más disfruto, sin duda.


Finalmente, todo va sobre un fondo de acuarela en papel de gramaje grueso con mucha rugosidad (300 gr.) mezclado digitalmente con una de mis texturas (esta vez más a mi estilo; es decir, más mineral, más geológica...) en acrílico y técnica mixta, dándole un retoque en post-producción de iluminación para añadir riqueza cromática y volumen. Y todo ello hecho con la intención de no salirme del estilo de las anteriores portadas de los libros de Alejandro Carneiro (y eso que cambié de trazo en las ilustraciones de esta portada, probando técnicas diferentes...) para que exista cierta armonía estética entre todas ellas, claro.


Una de las maquetas previas ya entintadas.



Una de las primeras pruebas de color que realicé con acuarela.


Al margen de esta portada y contraportada, os voy a mostrar los seis dibujos correspondientes a los seis relatos que componen la antología "Desubicados". Como siempre, mientras iba leyendo los cuentos por segunda, tercera y sucesivas veces, a la vez tomaba notas y dibujaba al margen en un block de dibujo. Es lo bonito de los libros: todos leemos el mismo texto pero, sin embargo, todos tenemos una proyección de imágenes diferente en la cabeza  :-)  Digamos que estas son algunas ilustraciones que a mí me han proyectado el libro "Desubicados".


Uno de los bocetos descartados para el cuento "La Memoria de Aluro" correspondiente al libro "Desubicados", de Alejandro Carneiro.


Lógicamente, como fácilmente podréis deducir por las ilustraciones, se tratan de una serie de cuentos de ciencia-ficción, con mucho humor negro, fantasía y algunos toques de terror. El título de la antología, "Desubicados", se debe porque los cuentos tratan de personajes que se sienten fuera de su tiempo y de su espacio. No os voy a desvelar nada de esta antología, por supuesto, pero os voy enseñando seis dibujos que he seleccionado de todos los que hice para que los veáis. Espero que os gusten:

1- Del relato "El Agente de Is", me centré en los personajes de Eva Cifuentes y su marido, Fernando, ya que hay un momento que ellos protagonizan que me pareció muy cómico pero, al mismo tiempo, bastante surrealista, romántico y fantástico.


Uno de mis dibujos correspondientes al relato "El Agente de Is" del libro "Desubicados", de Alejandro Carneiro.


2- En "Carta al Juez"... Bueno, bueno... ¡No voy a contaros mucho, que sino no lo vais a querer leer! ¡Jajajaa!  ;-)  Como su título indica, es de un juez que lee una carta... ¡Jajajajajaa!  :-D  Los cinéfilos observarán en la cara del juez que he dibujado un cierto parecido a uno de mis admirados actores clásicos y un director de Cine que sólo dirigió una película, pero que es toda una gran Obra Maestra del Séptimo Arte... ¿Ya?... ¿Sabéis de quién se trata...? Seguro que sí  ;-)


Mi ilustración correspondiente al relato "Carta al Juez".


3- "El Visitante Inoportuno" trata de una invasión de seres del espacio con morfología de insectos ubicada en la Antigua Roma... Y, como podéis imaginar, se lía parda. No os voy a contar más; sólo os diré que me pareció el cuento más surrealista de la antología...


Uno de mis dibujos correspondientes al cuento "El Visitante Inoportuno".


4- Para "Memorias de Aluro" realicé también varios bocetos y dibujos pero, finalmente, este fue el definitivo:




5- "Un Hitita entre las Gabardinas" es el título de otros de los cuentos correspondientes a "Desubicados", de Alejandro Carneiro, y eso es precisamente lo que dibujé: un guerrero hitita metido dentro de un armario y rodeado de perchas y gabardinas  :-) 


Este es uno de los bocetos que hice y que, posteriormente, sufrió algunos cambios de última hora, ya que en la portada, al disminuir la imagen, no se veía bien.


6- Y, por último, "Bushido Online", donde tuve que dibujar una espada wazikashi o un hachimaki, que es el trapo ese tan conocido por todos que se ataban los kamikazes en la cabeza...


Uno de mis dibujos correspondientes a "Bushido Online".


En definitiva, el libro "Desubicados" es una colección de historias estrambóticas, surrealistas, fantásticas, con mucho sentido del humor, con algo de mala uva pero muy, muy divertidas. Os lo recomiendo si os gustan este tipo de libros y, además, se lee del tirón.

¡En fin, que no me enrollo más! Hacía tiempo que no publicaba en mi blog y hoy me he explayado. Espero que os guste este nuevo libro de Alejandro Carneiro titulado "Desubicados" y que os agraden algunos de los dibujillos que os muestro aquí correspondientes a mi proyecto para su portada  :-)

¡Saludos y hasta pronto!

viernes, 11 de noviembre de 2016

Sobre la muerte del gran Leonard Cohen...

Siempre me gustaron sus canciones, su bello sonido, con esa voz de caverna y ese ritmo lento al pronunciar sus magníficas letras. Un ritmo zen que no va con estos tiempos de prisas y de locura tecnológica dos punto cero ("dos punto cero"... ¡qué chorrada!), donde la poesía brilla debajo de una gruesa capa de polvo de mediocridad y a cual no se le hace ni caso porque no cabe en ciento cuarenta carácteres.

La pena es muy honda cuando alguien así se va, cuando un artista tan brillante y que era capaz de removerte con extrema facilidad sentimientos por dentro ya no está.


Leonard Cohen en los años sesenta.

Esta mañana, mientras desayunaba como siempre escuchando Radio Nacional (Radio 3), me he enterado de la triste noticia de la muerte de Leonard Cohen, otro genio de la poesía y de la música, sí, como lo es Bob Dylan, por ejemplo. Después el locutor, el gran Ángel Carmona, ha contado la historia de Leonard Cohen y Marianne y no he podido evitar emocionarme.


Leonard Cohen y Marianne.


Leonard Cohen decía siempre que Marianne Ihlen fue "la mujer más perfecta que había conocido nunca". Hay una preciosa canción de Cohen titulada "So Long Marianne" que recomiendo su escucha a cualquiera que no la conozca. En YouTube hay un vídeo con subtítulos en castellano. Las letras de Leonard Cohen son para leerlas, comprenderlas y disfrutarlas.

A Marianne se le detectó leucemia con ochenta y un años y, unas semanas después, murió. Se conocieron cuando eran muy jóvenes, en un pueblecito de Grecia, dentro de un grupo de bohemios y artistas que allí tuvieron la suerte de coincidir. Marianne era la mujer del escritor Axel Jensen, con el que tuvo un hijo. 

Axel cambió de pareja (cosas del amor libre...) y se quedó sola. Cohen la vio llorar, la abrazó y le dedicó poemas y canciones. Su amor duró unos siete años. Con sus altibajos, eso sí... A Leonard Cohen le gustaba mucho ir de flor en flor, como se suele decir... Es muy difícil resistirse al poder de la belleza combinada con inteligencia cuando tienes la sensibilidad de un artista... Lo comprendo perfectamente: una mujer bella, inteligente y sonriente, feliz, para mí es lo más atractivo que existe. Por mi parte, tengo mucha suerte por eso...

Cohen y Marianne se separaron, claro.

Pero Leonard Cohen siempre reconoció que Marianne fue el amor de su vida. Cuando se enteró de que estaba ingresada en el hospital, ya ancianos los dos, le escribió una carta preciosa que ha sido la que me ha emocionado profundamente esta mañana y que decía, más o menos, lo siguiente:

"Bien, Marianne, hemos llegado a este tiempo en que somos tan viejos que nuestros cuerpos se caen a pedazos; pienso que te seguiré muy pronto. Que sepas que estoy tan cerca de ti que, si extiendes tu mano, creo que podrás tocar la mía. Ya sabes que siempre te he amado por tu belleza y tu sabiduría pero no necesito extenderme sobre eso ya que tú lo sabes todo. Solo quiero desearte un buen viaje. Adiós, vieja amiga. Todo el amor, te veré por el camino.”

...

Dicen que la familia de Marianne le envió una carta a Cohen, agradeciéndole su escrito, el cual le leyeron a tiempo en el hospital, ya que ella estaba en plena facultades mentales, que le hizo muy feliz, que sonrió y ella finalmente extendió su mano... Marianne se fue hace tres meses. En una entrevista reciente, Leonard Cohen dijo que estaba preparado. Como dice la letra de su canción "You Want It Darker": "... I´m ready my lord...".

He was ready my lord...

Y aquí estoy, trabajando mientras escucho esa grandiosa Obra Maestra que es "I´m Your Man". Una maravilla de disco.


"I´m Your Man" de Leonard Cohen en mi mesa de trabajo.


Las buenas Obras de Arte permanecen siempre a través del tiempo así que, al fin y al cabo, no hay que estar triste: siempre tendremos ahí sus canciones.

Además, Leonard Cohen está ya junto con Marianne... Es un motivo de felicidad, ¿no?

Descanse en paz, maestro.

viernes, 3 de junio de 2016

El cielo de Málaga

El cielo de Málaga es precioso


Fotografía realizada por mi mujer, Rocío, hoy viernes a las 08:30 h.


Tan bonitos son sus amaneceres y sus atardeceres que rozan la fantasía más desbordante, la ciencia-ficción más increíble. 

Creo que admiro tanto su cielo porque si observas sus calles y sus aceras dan asco. Con el peligro que ello conlleva, prefiero mirar hacia arriba. Mirar el cielo de Málaga mientras caminas es un deporte de alto riesgo porque, entre otras trampas crueles, lo más probable es que resbales con una caca de perro o pierdas una zapatilla al quedarse pegada a un chicle de algún cochino sin escrúpulos. Una lástima la falta de educación de algunos de sus habitantes. Si los malagueños fuéramos más limpios sería una ciudad sobresaliente.

Mejor mirar al cielo.

El cielo de Málaga es pura luz.

viernes, 26 de febrero de 2016

Reflexión sobre el Arte Contemporáneo de nuestro siglo XXI

"Una obra de arte no debe tener el aspecto de una realidad, sino de una idea". Joseph Joubert.

Escuchando el debate en RNE 3 acerca de ARCO Madrid, el Arte Contemporáneo y su distanciamiento con el gran público, cosa que veo lógica dado el alto grado de complejidad y variedad del Arte Contemporáneo actual.

El gran público sigue estancado en el siglo XX, o en el XIX, o en la Edad Media. Algunos y a algunas que conozco incluso siguen en el Mesolítico y guárdate siquiera de hablarle "de la mierda que se hace hoy día"...

Como siempre, la clave está en nuestros inicios, es decir, en LA EDUCACIÓN, del "background" de cada uno. Y por eso aún hoy día la gente acude al MACBA, a ARCO, al CAC de Málaga y sigue preguntándose: ¿es eso arte? ¿Me están tomando el pelo...?; se juzga sin conocer el gran trabajo y el discurso que existe detrás de un artista que expone su obra en un museo. Hoy, en el siglo XXI, se requiere mucho esfuerzo por parte del espectador, y éste no está dispuesto a hacerlo (como en otros muchos ámbitos), de ahí que se proceda a la reacción fácil del juicio, la descalificación instantánea, el distanciamiento y, por tanto, el inmediato rechazo. Desde pequeñitos deberíamos acudir a los centros de arte y acostumbrarnos a abrir nuestra mente y conocer los infinitos puntos de vista, las diferentes ideas que existen sobre la realidad.

Para representar el aspecto de una realidad, la fotografía es un medio excelente. Estamos ya saturados de imágenes por todos lados (las redes sociales son un bombardeo constante, por ejemplo). Pero, ¿y el imaginario? ¿Y las creaciones de una realidad que proviene exclusivamente de la imaginación, de las ideas? ¿Dónde están?... Yo las echo de menos, desde luego.
 
 

Como siempre recomiendo a todo el mundo anclado en artes pretéritas y en esos comentarios de - "¡Ah! Pues ese retrato se parece al modelo. Qué bueno..."; o a eso otro de - "¡Qué bonita esa marina! Qué realismo... Y mira el barco... ¡Qué olas más preciosas!..."; que hay un excelente libro de Robert Hughes titulado "The Shock of the New" y que puede ser un apropiado punto de partida para comenzar a ver el arte de una manera un poco más moderna y más acorde al siglo XXI y la vorágine que lleva consigo.

Saludos.